Opinión Internacional

Un voto contra la gigantesca corrupción

Por Niko Schvartz

 

La sorpresa fue el ascenso del candidato del APRA, el ex presidente Alan García, quien al regreso de un exilio de diez años en Colombia acusado de malversación de fondos públicos durante su gobierno (1985-90), remontó un 4% inicial hasta conquistar más de la cuarta parte del electorado, desplazando del segundo lugar a Lourdes Flores, de la derechista Unión Popular (democracia cristiana), que quizá no logró borrar totalmente los vínculos de su sector con remanentes fujimoristas.

 

Segunda vuelta

Con datos primarios a la vista, el candidato de Perú Posible, Alejandro Toledo, con una votación en el entorno del 36% supera en unos diez puntos al representante del APRA, quien a su vez aventaja por dos a tres puntos a la única mujer candidata (de paso sea dicho, recién en 1956 se reconoció en Perú el derecho a voto de las mujeres, y en 1979 se extendió ese derecho a los analfabetos).

En la celebración de su victoria, Toledo insinuó que García desistiera del segundo turno. Había un antecedente, precisamente la elección de 1985 ganada por Alan García frente al candidato de Izquierda Unida, Alfonso Barrantes, quien renunció a la segunda vuelta. Izquierda Unida era entonces una gran fuerza; posteriormente se dividió en dos sectores liderados por Henry Paese y Barrantes, no logrando gravitar en la elección de 1989 cuando un desconocido Alberto Fujimori arrasó con 56,4% de los votos, más que Vargas Llosa, el APRA y la izquierda juntos.

Alan García rechazó la posibilidad de desistir y apeló al sector del electorado, superior al 30% que el domingo 8 no votó por ninguno de los dos candidatos mayoritarios, cifrando en ellos sus posibilidades de éxito en el balotaje de mayo.

El otro resultado destacado es que, en el Congreso unicameral de 120 miembros elegido junto con el presidente y dos vicepresidentes, el partido que apoyó a Fujimori, Cambio 90, cae a 3 legisladores a lo sumo, frente a 43 de Perú Posible, 29 del APRA y 15 de Flores en una distribución primaria de escaños. Equivale a una virtual disolución. Quedaron los más recalcitrantes, los demás abandonaron el barco.

 

Vladivideos

Es una señal visible de que el aparataje de corrupción se va desmoronando, aunque el proceso aún esté lejos de culminar.

Todo comenzó con la exhibición de un primer video que mostraba el soborno al legislador Alberto Kouri por parte del zar de Inteligencia Vladimiro Montesinos, que integraba una dupla mafiosa con Fujimori. Eso ocurría en setiembre de 2000, poco después Montesinos se tomó los vientos y desapareció, en noviembre Fujimori alegó concurrir a una reunión en Brunei pero se pasó a Japón para no volver nunca más, siendo destituido por el Congreso el 21 de ese mes. Poco tardó en revelarse que aquel primer video, exhibido en el mundo entero, era apenas una minúscula puntita de un inmenso iceberg. En efecto, en la víspera de la elección, el viernes 6, era detenido en Lima y conducido al Juzgado Anticorrupción el general Nicolás Hermoza Ríos, jefe de las Fuerzas Armadas peruanas durante el gobierno de Fujimori, bajo el cargo de confabulación con los narcotraficantes conjuntamente con Montesinos y otros altos oficiales que también tienen orden de captura. Este general fue el sostén militar del golpe de Estado de Fujimori en 1992, incluida la disolución del Congreso, y jefe de las FFAA en la guerra de 1995 con Ecuador. En enero pasado la justicia peruana ordenó la detención de cuatro generales vinculados a Montesinos, entre ellos el ex comandante del ejército, Walter Chacón, en el marco de investigaciones de lo que la procuradoría calificó como «estructura mafiosa del Estado». Ese es el quid de la cuestión.

 

Estructura mafiosa del Estado

En los últimos meses se exhibieron decenas de videos de Montesinos (quien los conservaba como instrumento de chantaje, pero la máquina mató al inventor). Algunos muestran incluso a altos jefes militares designados por el actual presidente provisional Valentín Paniagua, envueltos en actos de corrupción. Por eso decimos que esa espesa red no está desmantelada, ni mucho menos.

En todo caso, lo que quedó absolutamente claro es que todo el Estado peruano, de punta a punta, era una estructura mafiosa, montada en todas sus piezas por Fujimori y Montesinos en sus diez años de mandato. Esa red incluía la compra y soborno de militares y congresistas, en los videos aparecen ejemplos a paladas; y lo mismo sucedía con la compra de los editores de la prensa amarilla, de radios y canales de TV, que lanzaron una campaña canallesca contra la oposición y a favor de la re-reelección (fraudulenta) de Fujimori, al tiempo que se despojaba a los propietarios de canales de oposición, como Baruch Ivcher. Paralelamente se perpetraron todas las violaciones descaradas a la Constitución y la serie de fraudes electorales: golpe de 1992, destitución de los miembros del Tribunal constitucional que declararon inconstitucional la re-reelección de Fujimori, fraude electoral liso y llano a través de la Organización Nacional de Procesos Electorales, que actuó en dependencia del poder ante la inoperancia y complicidad de la lamentable Comisión de la OEA. Se ha revelado además que la liberación de los rehenes en la embajada de Japón, el 22 de abril de 1997, fue acompañada por el fusilamiento a sangre fría de los 14 integrantes del MRTA.

 

Saqueo a escala del país

Coronando el edificio se ubica el saqueo de las finanzas del Estado, el robo en escala gigantesca. No se trata de uno u otro acto de malversación de bienes públicos, sino del montaje de una red de apropiación de las finanzas del Estado, que se expresa en miles de millones de dólares depositados en cuentas secretas de la dupla mafiosa y sus testaferros en diversos lugares. Operaron un saqueo a escala del país entero, y utilizaron fondos estatales para perpetuarse en el poder.

En ese sentido la elección expresó una voluntad colectiva de luchar contra la corrupción instalada en la cúpula del gobierno. Por otra parte, no es un hecho aislado. Basta observar lo que acontece por ejemplo con el juicio sobre contrabando de armas argentinas a Croacia y Ecuador, que involucra los ex ministros Camilión, Erman González, Di Tella, a Emir Yoma, y se proyecta hacia Menem y Cavallo, nada menos.

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