El prefecto para la evangelización de los pueblos

El nuevo "Papa rojo"

Ciudad del Vaticano, ANSA

 

El nuevo cardenal, el más joven purpurado del último consistorio del 28 de febrero pasado, se convierte así en «Papa rojo», que es el apodo que se da en el Vaticano al Prefecto de la Congregación para los Pueblos, una forma de subrayar la estratégica importancia de este dicasterio, que se ocupa de la actividad misionera de la Iglesia.

Juan Pablo II decidió optar por una persona relativamente joven –Sepe tiene 57 años– y muy dinámica para cubrir el cargo que fue ocupado durante 14 años por el cardenal eslovaco Jozef Tomko (77 años), que desde hace tiempo pedía retirarse por límites de edad.

Aunque el nombre de Sepe circulaba desde hace tiempo, pasaron varias semanas hasta que se lo designó y en el Vaticano se barajaba la hipótesis de eventuales resistencias y oposiciones.

Hombre volcánico, dotado de grandes capacidades organizativas, Sepe había llevado adelante la enorme máquina del Jubileo bimilenario, trabajando en dedicación exclusiva en los últimos tres años.

Precedentemente había sido secretario de la Congregación para el Clero y había organizado, entre otras cosas, las grandes celebraciones para los 50 años de sacerdocio de Juan Pablo II.

Nacido en Carinaro (Caserta) el 2 de junio de 1943, sacerdote desde el 12 de marzo de 1967, ingresó en 1972 en el servicio diplomático de la Santa Sede y fue enviado a Brasil. En 1975 había regresado a la Secretaría de Estado, adonde llegó a ser asesor para los asuntos generales y en 1992 pasó a la Congregación para el Clero.

Ahora, como Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Sepe tendrá bajo su jurisdicción unas 1.100 circunscripciones eclesiásticas en los cinco continentes.

Un poder enorme, que exige también grandes dotes de manager para administrar los fondos económicos para las misiones.

El dicasterio vaticano de la evangelización de los pueblos nació de hecho cuando el papa Pio V y el papa Gregorio XIII decidieron constituir comisiones cardenalicias que se ocupasen de las misiones en las Indias orientales y occidentales, para los ítalo-griegos y para los asuntos eclesiásticos en los territorios protestantes en Europa.

En 1599, Clemente VIII instituyó una Congregación «De Propaganda Fide», que tuvo breve vida. Fue Gregorio XV, en 1622, quien dio forma definitiva a la Congregación, con el objetivo «de propagar la fe y la unidad de la Iglesia en el mundo entero».

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