UNA DETENCION SECRETA EN ISRAEL
Anat Kam es periodista del sitio de Internet israelí Walla, el cual tiene un acuerdo de intercambio informativo con el periódico Haaretz. Dicho periódico publicó en 2008 una nota, cuya fuente era Anat Kam, en la que se revelaba que para desobedecer las limitaciones impuestas por la Suprema Corte de Justicia el ejército israelí realizaba ejecuciones extrajudiciales en Cisjordania encubriéndolas como enfrentamientos y choques armados. (Es el mismo método que se utiliza en profusión en Colombia con los denominados «falsos positivos»). Los documentos entonces publicados demostraban que las órdenes internas del ejército israelí (Tsahal) consistían en ejecutar a sangre fría a los supuestos terroristas siempre y cuando no existieran testigos de su detención y las muertes pudieran ser atribuidas a enfrentamientos armados. En aquel momento la publicación provocó una conmoción generalizada.
La cuestión que ahora se suscita es que aparentemente el servicio de inteligencia israelí (internacionalmente conocido como Shin Bet dos letras el alfabeto hebreo- pero ahora rebautizado como Shabak Servicio de Seguridad General) identificó a dicha periodista como la supuesta filtradora de la información a partir de fuentes militares. A mediados de marzo se nos informaba que desde hacía aproximadamente dos meses la periodista estaba de «vacaciones», aparentemente detenida e incomunicada. Existe una prohibición judicial de informar sobre su detención y otra de informar sobre la prohibición. Así se cierra el ciclo.
Un editor de Walla de nombre Yitzjak Tesler burló el 24 de enero la prohibición relatando en la edición en Internet de NRG, perteneciente al diario Maariv, una historia de la detención de una periodista en Sushuland (shushu en la jerga hebrea refiere a secretos, y shushuland es el país de los secretos), haciendo referencia al hecho de que ningún periodista se animaba a informar sobre el secreto. Recién unos días después la noticia comenzó a circular con fuerza en la red, unida a la información de que Anat Kam estaría bajo algún tipo de arresto domiciliario e incomunicada, excepto para su abogado, y bajo la intimidación de la censura militar y de un juez que declaró el tema secreto de Estado. Hay un enlace a la nota referido al país de los secretos y también un blog judío norteamericano-inglés que alude a estos temas.
También aparecieron versiones en un lenguaje que en otro tiempos se denominaba «a lo Esopo» (aludiendo al conocido fabulista griego) que abordan el tema en términos irónicos y por elevación. Tal es el caso de una nota publicada por Hanoch Marmari, ex director del periódico Haaretz, en una revista en Internet denominada «El séptimo ojo» (Haayn ha-shviit en hebreo). El artículo se titula «Aquí no puede suceder», y el lector advertirá su sutil ironía. Escribe Marmari: «No creo a quien argumente que en una democracia desarrollada como Israel sea posible que una persona desaparezca totalmente por sospechas de haber cometido algún delito de seguridad, y particularmente una vez iniciado el juicio. Aquí no es Guantánamo, ni Lubianka, ni Teherán, y una historia así no puede suceder aquí entre nosotros».
Lo último en la materia es que el fin de semana pasado medios de comunicación judíos de Estados Unidos insertaron información al respecto. De acuerdo con estas publicaciones, Anat Kam se encuentra bajo arresto domiciliario estricto, que incluye incomunicación excepto para su familia inmediata (no sabemos si rige para su abogado). Aparentemente el fiscal militar solicita condenarla a 14 años de prisión bajo la acusación de haber fotocopiado y filtrado documentos secretos durante su servicio militar, documentos que demostrarían la existencia de órdenes militares internas autorizando ejecuciones extrajudiciales de palestinos disimulándolas como producto de enfrentamientos armados. La periodista niega haber filtrado dichos documentos, pero una orden judicial no permite publicar nada sobre el tema. Varios medios de comunicación han apelado contra esta prohibición y habrá una audiencia al respecto, que ha sido postergada hasta el 12 de abril.
El tema sigue vivamente en el candelero, porque hay una periodista en prisión secreta y por la gravedad de los hechos denunciados: nada menos que ejecuciones encubiertas por parte del ejército israelí contra los palestinos.
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