Replantean en Colombia el canje humanitario
La liberación entre el domingo y hoy martes de dos rehenes de la guerrilla de las FARC, uno de ellos con más de doce años de cautiverio, ha replanteado en Colombia el debate sobre un canje humanitario entre secuestrados y rebeldes encarcelados, a dos meses de las presidenciales.
Al entregar el domingo a una misión humanitaria al soldado Josué Daniel Calvo, de 22 años, las FARC subrayaron que esta liberación y la del cabo Pablo Emilio Moncayo, su rehén más antiguo, serán las últimas unilaterales y solicitaron emprender un canje humanitario entre los 21 policías y militares que quedarán en su poder y 500 de sus guerrilleros presos.
Sobre ese punto, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), integrante de la misión humanitaria, aseveró en un comunicado que «no escatimará esfuerzos para dar con todos los mecanismos posibles que faciliten la pronta liberación de más rehenes, así como de otras personas privadas de libertad».
Poco después, el presidente Alvaro Uribe respondió que su gobierno sólo autorizará un intercambio de rehenes por guerrilleros presos si los excarcelados se comprometen a «no volver a delinquir», y los candidatos, con matices, pidieron la liberación incondicional.
El canje humanitario, que las FARC ya han planteado en otras ocasiones, ocurre en plena campaña electoral para las presidenciales, cuya primera vuelta se realizará el 30 de mayo, desatando una polémica sobre si debatirlo fortalece a la guerrilla.
Para el politólogo Alejo Vargas, de la Universidad Nacional, el intercambio humanitario «no debería ser tema de la campaña electoral, porque le envía un mensaje equivocado a las FARC».
«Es algo de lo que se debe ocupar el Estado y debería haber un gran acuerdo entre quienes están del lado del Estado para que algo tan sensible no se trate con despejes militares o shows», dijo Vargas a la AFP.
Pero Olga Gómez, directora de la ONG País Libre, dedicada al tema del secuestro, opinó que aunque «el canje es una propuesta a la que la guerrilla recurre constantemente y ha perdido credibilidad», el problema de los rehenes «no se debe perder de la agenda pública».
«Vemos cómo el secuestro, que es un delito grave ante la justicia internacional, permanece en el tiempo. Nuestra propuesta es que haya una liberación unilateral sin propaganda política, pero en un asunto tan complejo no se puede descartar ninguna opción», señaló Gómez.
«Lo difícil con el secuestro es que hay muy pocas opciones», añadió.
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