Socialistas serbios acusaron al gobierno de "servilismo"

Seguidores de Milosevic reclamaron su libertad

Belgrado, ANSA

 

El papel de Estados Unidos y de la Alianza Atlántica en la detención de Milosevic es puesto bajo análisis en estos días en el país.

El Partido Socialista Serbio (SPS) de Yugoslavia, del ex presidente detenido, acusó al gobierno de «servilismo» para con el Tribunal Penal de La Haya (TPI) y convocó a la movilización que se realizó hoy en el centro de Belgrado.

Los manifestantes, mayormente gente de edad avanzada, gritaron contra la «OTAN asesina», los «fascistas del Dos» (la coalición democrática en el poder), y escucharon un discurso del dirigente Branislav Ivkovic que acusó al gobierno de vender a Milosevic a los norteamericanos por 50 millones de dólares, la cifra que Washington desbloqueó tras la detención.

La protesta se realizó sin incidentes frente a la sede del gobierno serbio y el Sps convocó nuevamente a otra manifestación el próximo sábado.

Las acusaciones de «servilismo» del Sps apuntan a la reunión que el gobierno yugoslavo mantuvo el viernes con el enviado especial del TPI, Hans Holthuis, quien entregó al ministro de Justicia local, Momcilo Grubac, la orden de arresto internacional contra Milosevic y definió al encuentro como «muy promisorio».

«El Tribunal de La Haya está bajo control político y financiero de la OTAN», dijeron los socialistas serbios en un comunicado, y consideraron que el tribunal internacional «perdió credibilidad y se transformó en una fábrica de mentiras».

Ayer, los ministros de Justicia de Serbia y Yugoslavia, Vladan Batic y Momcilo Grubac, respectivamente, habían admitido la posibilidad de una «eventual extradición» de Milosevic, para que sea juzgado por el TPI.

Yugoslavia, dijo Batic, necesita de «un período de catarsis moral» tras los crímenes «cometidos en nombre del pueblo serbio por parte de un pequeño grupo de personas, que deben pagar por lo que hicieron».

«La comunidad internacional los requiere para juzgarlos», señaló Batic, aludiendo a Milosevic y otros dirigentes del pasado régimen.

Grubac, por su parte, analizó que Milosevic podría ser procesado primero en su país y luego extraditado al Tribunal de La Haya.

Milosevic debe responder ante la justicia federal yugoslava por los cargos de abuso de poder y malversación de caudales públicos, pero Grubac adelantó que la fiscalía que entiende en su caso «puede extender las imputaciones incluso a cargos por crímenes de guerra».

En tanto, se conocieron declaraciones del ministro del Interior yugoslavo, Zoran Zivkovic, quien admitió que para el arresto de Milosevic fue determinante el ultimátum que fijó el gobierno de Washington.

«Las cosas no suceden por casualidad. Estados Unidos tiene una gran influencia en el mundo, sea que trate de detener a alguien o del salvataje de las ballenas», dijo el ministro en una entrevista que concedió al semanario alemán Focus.

Zivkovic precisó que el arresto de Milosevic «no fue una orden que provino directamente del Congreso norteamericano, que busca que se clarifique su comportamiento de los últimos 10 años, pero queda el hecho de que nuestra economía y agricultura están totalmente destruidas y para salir de la crisis necesitamos los millones». Estados Unidos había concedido a Belgrado hasta el 31 de marzo para iniciar concretamente un proceso de cooperación con el Tribunal Internacional de La Haya para la ex Yugoslavia, que acusa a Milosevic por crímenes de guerra y genocidio.

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