En octubre la sonda terrícola se posará sobre suelo marciano

A la conquista de Marte

Nueva York, ANSA

 

En la base de Cabo Cañaveral, en Florida, de donde se lanzará el cohete Delta II que llevará la sonda, todo el mundo está emocionado.

«Ansiedad sí, pero ningún estrés», dijo el ejecutivo del proyecto George Pace, en referencia a las pruebas y contrapruebas repetidas para evitar los humillantes errores cometidos en 1999, con la pérdida de las sondas Climate Orbiter y Polar Lander, que costaron cientos de millones de dólares.

La primera se quedó, durante el descenso, sobre el planeta porque un grupo de técnicos tomó las medidas utilizando el sistema inglés, mientras otro grupo había utilizado el sistema métrico decimal, lo que creó una desastrosa confusión. La segunda sonda, en cambio, simplemente desapareció durante el descenso, quizás también quemada como consecuencia, según se piensa, de que un motor se apagó antes de tiempo.

Lo que inspiró el nombre de la Mars Odyssey, que costó 297 millones de dólares, con el cohete vector comprendido, fue la obra maestra del realizador Stanley Kubrik, basada en el relato de Arthur C. Clark, «2001 Odisea del espacio».

La verdadera odisea, sin embargo, la vivieron en estos meses de preparación los técnicos del ente espacial que esta vez están convencidos de haber hecho todo como se debe y que la sonda «funcionará», como dice Pace, admitiendo que las probabilidades de éxito de la misión serán de un 60 por ciento.

Como siempre, se necesita tener en cuenta los imprevistos y los pequeños problemas que a escala sideral son enormes. Para lograr que la Mars Odyssey cubra los 460 millones de kilómetros de la ruta hacia Marte y permitirle luego desarrollar su trabajo, fue necesario realizar 220 mil completas operaciones de cálculo, cada una de las cuales plagada de dificultades y abierta a la posibilidad de errores.

Después del fracaso de la Polar Lander, una comisión técnica sugirió numerosas modificaciones, 144 para ser exactos, en el hardware, en los programas y en las pruebas para la sonda.

Los ingenieros trabajaron minuciosamente en la lista para satisfacer los nuevos estándares, aunque el programa estaba en una fase demasiado avanzada para permitir cambios radicales.

El único imprevisto con una respuesta cierta es la eventual postergación del lanzamiento para el que hay tiempo hasta fin de mes.

Tanto durará el período de alineamiento de los planetas que terminará agilizando la ruta de la sonda.

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