Protestas de centrales sindicales

Manifestantes repudiaron al ALCA

Por Isidoro Gilbert – Argentina

 

Ayer, en Plaza de Mayo, la CGT que dirige el camionero Hugo Moyano le dio contenido antinorteamericano a su fogosa arenga desde una de las recovas del paseo histórico, allí donde surgió en 1945 Juan Perón, rememoró. Un enorme cartel que lo respaldaba decía sugerentemente: «Alcarajo». Por otro lado, y como desnudando ora vez las divisiones, desde el Parlamento hasta las cercanías del Palacio San Martín donde deliberaron los delegados, marcharon las columnas de la CTA acompañados por numeras organizaciones sociales. Estas son las muestras de protesta más elocuentes. En los últimos días se realizaron numerosos seminarios, mesas redondas, talleres, organizados por una comisión nacional que convocaron a numerosas personas. Pese a las trabas que se puso en la frontera con Brasil la Gendarmería, por orden del Ministerio del Interior, no pudo evitarse que delegaciones extranjeras particularmente en la columna de la CTA. Hubo representantes sindicales de la CUT (Central Unica de Trabajadores), de Brasil; de la PIT-CNT (Plenario Intersindical de Trabajadores-Confederación Nacional de Trabajadores), de Uruguay, así como delegados de organizaciones sindicales del Paraguay, Chile y Cuba.

El motivo de fondo: no aceptan una eventual incorporación de Argentina a ese pacto que, según las centrales obreras, implica la «imposición de la hegemonía de los Estados Unidos» en la región.

 

Tono antiimperialista

La primera en testimoniar su rechazo fue, el jueves, la CGT oficial. Sus dirigentes se concentraron en la Avenida del Libertador y Callao junto con representantes de centrales sindicales como la AFL-CIO, la Ciosl, ORIT y de la Coordinadora Sindical del Cono Sur, y después marcharon hasta el Centro Municipal de Exposiciones, donde se realizó un acto en el que expusieron distintos gremialistas latinoamericanos, además de Armando Cavalieri y Rodolfo Daer por la central dialoguista. Daer reclamó al Gobierno que explique cómo va a hacer para «solucionar la desocupación» y repudió al ALCA, que pretende «instaurar el neoliberalismo y un capitalismo salvaje». Cavalieri, a su turno, dijo que «Argentina tiene que discutir este tema desde el punto de vista comparativo para ver cuáles son las economías que se tienen que interrelacionar con los Estados Unidos y Canadá y todo el resto de América». Agregó, en ese sentido, que «Estados Unidos subsidia sus producciones agrícolas con 97.000 millones de dólares anuales de protección y Argentina no subsidia a nadie».

Con una tónica similar arengaron Moyano y Víctor De Gennaro por la CTA, contando éste con el respaldo del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Las columnas cubrieron una vasta zona del centro porteño, dislocando el tránsito por varias horas. Su propósito de hacerse sentir logró su cometido.

Por otro lado, desocupados alentados por la Corriente Sindical Clasista, cortaron rutas de acceso a la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.

La mayoría de los partidos con representación parlamentaria no tienen el mismo criterio de los manifestantes. No rechazan el ALCA sino que quieren negociar los términos con los EE.UU. Una corriente entiende que eso es posible con un Mercosur fuerte. Pero en el gobierno las opiniones sobre las prioridades tienen matices.

De todos modos, las protestas evidenciaron la creciente conciencia antiimperialista, considerada fuera de moda en los últimos años, aunque las divisiones de las fuerzas obreras y sociales, dispersaron la magnitud de las demostraciones.

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