Chile. "Quiero ir a comprar al supermercado, hacer las cosas normales de la vida, ir al cine..."

Bachelet: "No me va a costar sacarme la banda" presidencial

«No me va a costar sacarme la banda… añoro hacer algunas cosas que por tiempo no podía hacer, pero sin duda, es difícil volver a ser una persona desconocida, la privacidad de alguna manera es menor y eso es algo difícil de recuperar». Sobre lo que hará tras dejar la presidencia, Bachelet dijo que «quiero ir a comprar al supermercado, hacer las cosas normales de la vida, ir al cine, encontrarme con amigas y amigos».

Preguntada por el tema del amor, afirmó que «nunca me jubilaré y si las cosas pasan, bien, y si no, tranquila también».

«No sé lo que va a pasar en el futuro, pero no me jubilo y no tengo nada que destapar», agregó.

Sobre el terremoto y tsunami del pasado 27 de febrero, la mandataria afirmó que «lo que más me ha dolido es la gente, lo que les ha pasado, las pérdidas humanas, el dolor de ver personas que sienten que les costó levantarse y cayeron, y no saben si van a poder levantarse y, por cierto, las personas que han saqueado, eso duele y duele mucho».

Al finalizar la entrevista, Bachelet agradeció «a los chilenos que han confiado en nosotros, que han creído en nosotros y que han entendido que hemos trabajado por ellos sin descanso y quiero decirles que desde donde estemos, lo seguiremos haciendo»

Bachelet, llega con 84% de popularidad al final de un mandato de cuatro años complicadísimo, donde debió capear la crisis financiera y especialmente un devastador terremoto que arrasó dos regiones en Chile.

Carismática, considerada una especie de «mamá de los chilenos», esta médica pediatra deja la presidencia en lo más alto de una popularidad que, paradójicamente, cayó en la época de la bonanza y luego trepó vertiginosamente cuando la crisis económica apretó a Chile.

Llegada al poder en 2006 tras derrotar en las urnas al propio Piñera, Bachelet tuvo un comienzo lleno de tropiezos, con las protestas de los estudiantes de colegio ­los llamados pingüinos por el color de sus uniformes­, que pusieron en jaque a su gobierno con su pedido por una mejor educación.

El asunto se complicó más para la presidenta que heredó el Transantiago, un sistema de transporte para la capital chilena que fue muy caótico en su comienzo.

En ese momento su imagen cayó al 35% ­el peor registro en su presidencia­ pero reveló una faceta que luego le ayudó: asumir la responsabilidad política de los errores.

Todo el inicio de su gobierno se vio marcado por una bonanza económica que le causó más problemas que beneficios: Bachelet se mantuvo en una disciplina fiscal para las vacas flacas, y cuando la crisis llegó a finales de 2008, Chile estaba preparado.

Crecimiento negativo, caída en las exportaciones… todos los índices caían menos la popularidad de la mandataria que subió y a final de 2009 llegó a 81%.

Un crédito político que sin embargo no le pudo endosar a su candidato presidencial, el ex mandatario Eduardo Frei, con lo cual la derecha volvió a ganar en las urnas después de 50 años.

Y 12 días antes de dejar el cargo, un terremoto y un tsunami, que dejaron unos 800 muertos y desaparecidos, marcan el final de su período. Ahí recibió muchas críticas por la tardanza en enviar ayuda y en militarizar zonas donde el saqueo era generalizado pero aún así su popularidad se mantuvo intacta, según un sondeo publicado este martes por la empresa Adimark.

Para el politólogo Guillermo Holzmann, Bachelet «tiene tres grandes eventos negativos: el terremoto, Transantiago y pingüinos». Pero resalta que «lo positivo es haber instalado la protección social como agenda política con cosas concretas en torno a los niños, a la tercera edad y a las mujeres».

Con todo el gobierno de Piñera por delante, Holzmann estima que el tema del terremoto se le puede atravesar en el camino en la próxima contienda.

«La situación post terremoto la deja con menos proyección para una elección presidencial, porque el terremoto instala la reconstrucción nacional como tema prioritario de la agenda, y con ello los liderazgos políticos quedan limitados a la espera de los resultados de la reconstrucción», dice a la AFP.

Añade Holzmann que «donde ella se mantiene incólume es en su proyección a nivel internacional porque mostró capacidad de liderazgo internacional reconocida por distintos actores a nivel mundial». Al analista económico Carlos Salas, lo que le llama la atención es que a pesar de las críticas por el manejo del pos-sismo, la popularidad de la presidenta se mantuvo intacta, lo que considera un capital importantísimo de cara a la presidencial de 2014.

Que haya logrado mantener su popularidad en estas circunstancias «no es un hecho menor porque de confirmarse esta percepción con futuras mediciones, la presidente habría sorteado una prueba durísima para cualquier mandatario que enfrentase una emergencia tan grande».

Según Salas, «independientemente de la tragedia, el resultado de la medición hecho por Adimark, sería un hecho de grandes implicancias para el juego político a partir de ahora».

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