Terremoto. El secretario general, Ban Ki-Moon, visitó la devastada ciudad de Concepción

ONU: 10 U$S millones para Chile

Ban ki-Moon llegó a esta ciudad, la segunda de Chile, 500 km al sur de Santiago, temprano en la mañana y la recorrió junto con el canciller Mariano Fernández, en una visita que también incluye el puerto de Talcahuano que fue devastado por el tsunami que siguió al sismo el sábado pasado.

Allí se comprometió a entregar el próximo miércoles un informe a la ONU con sus recomendaciones tras visitar la zona siniestrada sobre el terremoto que ha dejado unos 800 muertos, de los cuales 452 plenamente identificados.

Estoy «convencido de que la determinación de los chilenos los hará levantarse de nuevo», dijo mientras recorría zonas afectadas de esta ciudad de 500.000 habitantes. «Reportaré a la Asamblea general de las Naciones Unidas y discutiremos con la comunidad internacional de qué mejor manera las Naciones Unidas pueden ayudar y movilizar la asistencia humanitaria», dijo Ban Ki-moon.

«Estoy aquí para extender mi solidaridad y condolencias a todas las personas que perdieron su vida a causa de la tragedia», expresó el líder de la ONU, acompañado del canciller chileno, Mariano Fernández.

Fernández dijo, por su parte, que «la ayuda internacional se está ejecutando de manera extraordinaria». La víspera, la presidenta Michelle Bachelet indicó que 35 países han respondido a pedidos específicos hechos por Chile.

El viernes Ban Ki-moon señaló que «las Naciones Unidas envían 10 millones de dólares del Fondo de Respuesta de Emergencia Central, en una transferencia en efectivo al gobierno».

En Concepción, ayer sábado se vivía el final de una historia que tuvo en vilo a los chilenos: la de un edificio de 15 pisos que cayó de lado con un centenar de personas dentro, y que finalmente será demolido. Una decena de personas murió en ese predio y otras 80 sobrevivieron.

José Luis León, de 26 años, sigue desaparecido y se presume que está allí adentro. Empero los Bomberos explicaron a su familia que no había ninguna posibilidad de encontrarlo con vida, por lo cual retroexcavadores y equipos de demolición acabarán con el edificio, convertido en un ícono de la tragedia. También en esta ciudad ­donde los saqueos y pillajes en días previos obligaron a una militarización y a un toque de queda de 18 horas­, la Policía recuperó mercancía robada por un equivalente a 30.000 dólares aunque no reportó detenidos.

La tensión por estas acciones disminuyó por la presencia de 14.000 militares en las dos regiones siniestradas pero además por la llegada, el jueves, de la ayuda alimentaria.

El mayor drama se vive sin embargo en las ciudades costeras, que sufrieron un mayor grado de destrucción, donde ha sido imposible cuantificar el número de desaparecidos por las tres gigantes olas que azotaron el litoral como consecuencia del sismo.

Pero en todos los lados donde golpeó la tragedia, todavía sacudidos por las réplicas que ponen en alerta periódicamente a los habitantes, se nota el esfuerzo por retornar cuando antes a la normalidad.

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