OPINION INTERNACIONAL

IRAK : ELECCIONES DECISIVAS

Los principales bloques que se enfrentan son los siguientes:

1) Coalición del Estado de la Ley, liderada por el primer ministro Nouri Maliki y la integra su partido shiíta islamista Dawa (Llamado) y líderes tribales sunnitas, kurdos shiítas, cristianos e independientes. Su orientación es esencialmente nacionalista, pero sus críticos sostienen que es fundamentalmente un grupo shiíta que solo tiene influencia en las zonas habitadas por esta corriente religiosa islámica mayoritaria en Irak.

2) Alianza Nacional iraquí. Esta coalición también está dominada por shiítas y es de tendencia más anti-americana y pro-iraní que los partidarios de Maliki. Incluye a seguidores del clérigo Muqtada al Sadr, el partido Fadilah con sede en Basra, unos pocos líderes sunnitas, el ex primer ministro Ibrahim Safari y Ahmed Chalabi, el ex exilado que desempeñó un rol clave en la invasión de 2003 al convencer a los dirigentes norteamericanos de la necesidad de invadir Irak y de sacar del poder a Saddam Hussein. Ahora Chalabi se alió con el turbulento clérigo Muqtada el Sadr, anti-americano y ex jefe de las milicias shiítas responsables de la muerte de miles de civiles sunnitas y juega una carta pro-iraní. En un reportaje a «Le Monde», Chalabi definió en estos términos su actual programa político para Irak: «Devolver la plena independencia a la política iraquí, reducir la influencia norteamericana y construir una alianza regional durable con Irán, Siria y Turquía».

Chalabi actuó como presidente de la comisión de «debaathificación», que decidió la eliminación de las listas electorales de 500 candidatos en su mayoría sunnitas y shiítas laicos asociados de un modo u otro al partido «Baath» y al régimen de Saddam Hussein. Irónicamente, entre sus principales críticos figuraron los norteamericanos. A juicio de los críticos de Chalabi, la exclusión de un importante sector de población representado por estos candidatos fallidos puede llevar a un recrudecimiento de la violencia sectaria.

3) Un tercer grupo muy importante es la Alianza Kurda, que consta de los dos grandes partidos tradicionales, el Partido Democrático de Kurdistán dirigido por el presidente de la región kurda, Masud Barzani y la Unión Patriótica del Kurdistán dirigida por el actual presidente de Irak, Jalal Talaban. Un tercer partido kurdo que compite es el bloque de la reforma que en las elecciones kurdas de este año desafió a ambos grandes partidos y obtuvo la cuarta parte de los escaños en el parlamento regional. Los kurdos probablemente ingresarán como una fuerza unida a una alianza con el bloque ganador en las elecciones, cualquiera que este sea.

5) Movimiento Nacional Iraquí, de orientación nacionalista. Incluye al vicepresidente sunnita Tariq al-Hashemi, el ex primer ministro Iyad Allawi, un shiíta secular, y el veterano político sunnita Saleh Al-Mutlaq. Varios de los líderes de este movimiento han sido descalificados por sus vinculaciones con el régimen de Saddam Hussein. Sin embargo, es quizás el grupo más claramente definido por la modernización y el más franco crítico del sectarismo en la política iraquí.

6) La Coalición de la Unidad de Irak. Agrupa a figuras políticas representativas como el ministro del Interior Jawad Bolani y el líder de la milicia sunnita contraria a Al Qaeda en la provincia de Anbar, Ahmad Abu Risha e ideológicamente no tiene mayores diferencias con el Movimiento Nacional Iraquí. Sin embargo, el grupo es considerado cercano a Maliki y en caso de triunfar la coalición del «Estado de la Ley» probablemente ingresaría al gobierno como socio menor.

7) El Frente del Acuerdo iraquí fue en algún momento el principal partido sunnita pero desde las elecciones de 2005 se ha debilitado por divisiones y defecciones. Actualmente lo integran el Partido Islámico Iraquí y algunos líderes tribales.

Aunque no forman ningún partido ni ningún bloque los líderes tribales tendrán un rol muy importante por las alianzas que puedan formar. Y por último está el Partido de la Muerte, de la frustración y la guerra civil: al Qaeda en Irak. Sus matanzas en los días previos a las elecciones demuestran que no ha abandonado su cruel determinación de impedir que la vida en Irak se normalice y que pueda ser construida una genuina vida democrática en base a la colaboración de sus diferentes grupos étnicos y religiosos.

Muchas cosas dependen de las elecciones de mañana: el ritmo del retiro de las fuerzas extranjeras y el grado de independencia de Irak de factores externos, las posibilidades de mejoramiento de las condiciones de vida con una mejor explotación de sus recursos petroleros, la superación de los males endémicos de la corrupción y la incompetencia y la actitud que el país asuma frente a las necesidades de la modernización.

Pero sin duda la mayor interrogante de las elecciones es si será un paso adelante hacia el afianzamiento de la democracia y la superación de las diferencias étnicas y religiosas o si será un paso atrás hacia nuevos e incontrolables ciclos de violencia.

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