LA SECRETARIA GENERAL DE LA OEA
En el debate que se ha generalizado en torno a este punto, se ha afirmado que Insulza es el primer secretario general que accede a ese cargo sin la anuencia de Estados Unidos a lo largo de más de medio siglo de existencia de la organización creada el 30 de abril de 1948 en Bogotá. Incluso podría decirse que llegó con la oposición abierta del gobierno de EEUU. Al respecto conviene examinar las circunstancias de su elección, en mayo de 2005, y los antecedentes inmediatos de la misma.
En setiembre de 2004 asumió la secretaría general de la OEA el ex presidente de Costa Rica en el período 1998-2002, Miguel Angel Rodríguez. Era el típico candidato llevado por el gobierno de Estados Unidos a ese cargo, de la misma manera que lo había sido el uruguayo José A. Mora Otero en el inicio (por dos períodos consecutivos) o luego el colombiano César Gaviria, a quien Rodríguez sucedió. A las dos semanas de ejercer el cargo en la OEA, debió renunciar por el estallido de un gran escándalo de corrupción, y el propio presidente de su país, Abel Pacheco, le exigió la dimisión. Fue acusado de haber recibido durante su gobierno una coima de más de medio millón de dólares de la empresa francesa Alcatel, que gracias a sus buenos oficios se alzó con una licitación de 150 millones de dólares para instalar 400 mil líneas celulares. Apenas pisó tierra de su país fue derecho a declarar ante la fiscalía. Creo recordar que fue condenado y sufrió pena de prisión. Lo reemplazó temporariamente en la OEA el secretario general adjunto, el estadounidense Luigi R. Einaudi.
Estados Unidos lanzó luego al ruedo a otro de sus hombres, el ex presidente salvadoreño Francisco «Paco» Flores. El Salvador era el único país latinoamericano que había enviado tropas a Irak. La candidatura no cuajó. Varios países de la región la rechazaron decididamente, y el 9 de marzo de 2005 tiró la toalla.
El tercer candidato fue prohijado directamente por Condoleezza Rice, la secretaria de Estado de George W. Bush. Era Luis Ernesto Derbez, quien desde enero de 2003 se desempeñaba como canciller del gobierno de México presidido por Vicente Fox, habiendo sucedido al renegado Jorge Castañeda. Se dijo entonces abiertamente que Derbez era el candidato de Washington. El gobierno de Chile (Ricardo Lagos) promovió entonces la candidatura de José Miguel Insulza, quien ocupaba en ese período el Ministerio del Interior y en anteriores gobiernos de la Concertación había sido canciller y secretario general de la Presidencia. La confrontación entre ambos candidatos fue ríspida y prolongada. Se llegó al extremo de que en varias votaciones hubo empate en 17 votos para cada uno. En esas condiciones, se llegó el 29 de abril de 2005 a la III Conferencia ministerial de la «Comunidad de las Democracias» en Santiago de Chile. Derbez, a instancias de la secretaria de Estado, dio un paso al costado. El 25 de mayo asumió Insulza la secretaría general de la OEA.
La mayor oposición a su reelección proviene de los republicanos estadounidenses. The Washington Post, que expresa su punto de vista, afirma que «Insulza ha servido descaradamente a los líderes de la izquierda de la región», e insta a los republicanos a suspender los pagos y subsidios a la OEA si Insulza es reelecto y mantiene su actual rumbo. También lo critica acerbamente el influyente senador republicano Richard Lugar.
Pero quizá la mayor animadversión de parte de estos sectores provenga del hecho de que en la asamblea general del organismo efectuada en San Pedro Sula, Honduras, el 3 de junio de 2009 (25 días antes del golpe), la canciller del gobierno constitucional de Manuel Zelaya, Patricia Rodas, leyera la siguiente resolución adoptada por el organismo: «Se resuelve que la resolución VI adoptada el 31 de enero de 1962 en la Octava Reunión de Consulta de ministros de Relaciones Exteriores, mediante la cual se excluyó al gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano, queda sin efecto en la Organización de los Estados Americanos».
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad