Bachelet. La presidenta dijo que el país tiene recursos, pero pedirá préstamos internacionales

La reconstrucción de Chile demandará unos cuatro años

«Creo que por lo menos (demorará) prácticamente todo el (período del) gobierno próximo o por lo menos 3 años», dijo Bachelet en una entrevista con la radio ADN de Santiago.

El gobierno del presidente electo Sebastián Piñera asumirá el próximo 11 de marzo y se extenderá por un periodo de cuatro años.

La magnitud de los daños «es enorme. El terremoto fue devastador», agregó la mandataria.

Bachelet afirmó además que para las tareas de reconstrucción Chile ­actual acreedor del FMI­ requerirá de algunos créditos internacionales.

«Chile tiene recursos para una cantidad de acciones, pero vamos a tener que pedir crédito al Banco Mundial u otras entidades», señaló la presidenta, quien agregó que aún no se ha dimensionado la cifra de daños provocada por el terremoto y el posterior tsunami.

«Hay zonas rurales donde está todo en el suelo (…), hay destrucción de infraestructura. Miles de chilenos han perdido no sólo a sus seres queridos sino sus casas y pertenencias, hay empresas que han sufrido pérdidas importantes», describió Bachelet.

El terremoto se registró a las 03.34 horas locales del sábado pasado y deja hasta ahora un saldo parcial de 802 muertos.

El sismo pasó, la luz no ha llegado, tampoco el agua, pero en las localidades que hilvanan la capital del país con las regiones del sur a través de la ruta Panamericana, la gente se esfuerza en retomar su rutina, acudiendo de nuevo al trabajo o abriendo los comercios, cerrados durante casi una semana.

Pero la falta de luz y de agua se hace sentir durante el día, y el sueño se altera y se llena de angustia cuando en medio de la madrugada una réplica inesperada desata un tembladeral.

«Ya no tenemos miedo, pero igual queda algún trauma. Y hay malhechores que andan inventando cosas; dijeron que había un tsunami en la costa, pero igual nos preocupa a todos», dijo a la AFP Alfredo Gaete Tapia, un diariero de la ciudad de Talca, situada a 250 km de Santiago y capital de la región del Maule.

La gente le compra a Tapia de a dos o tres diarios juntos, por la necesidad de hacerse de noticias que escapen a los meros rumores.

Desde su esquina, Tapia goza de una visión privilegiada para evaluar la devastación: a sus espaldas se erige el tradicional colegio La Salle, que ocupa casi toda la manzana. Aunque gran parte de la estructura resistió el embate de las entrañas de la tierra, en cuestión de segundos un ala del edificio se convirtió en escombros que ahora deben ser removidos por una pala mecánica. Apenas cruzando la calle, el moderno Teatro Regional del Maule sobrevivió al temblor con apenas unos vidrios dañados en los pisos superiores. Hacia allí trasladaron sus actividades varias dependencias del gobierno regional, que se mantiene a flote con el uso de computadoras portátiles y la ayuda de un generador eléctrico cuyo uso está racionado para ciertas horas del día.

«Estamos refugiados», resume con lenguaje de guerra el funcionario Héctor Rodríguez, mientras se organiza con sus colegas de la administración para instalar las computadoras y establecer las conexiones de Internet, una tarea casi tan difícil como remover los escombros de los edificios derrumbados. Aunque la mayor parte de la ciudad se mantiene orgullosamente en pie, casi ninguna de sus manzanas salió indemne. En todas se derrumbaron al menos una o dos casas antiguas, cuyas viejas estructuras no pudieron resistir la inusitada magnitud del sismo. También cayeron iglesias, una muralla de la cárcel y parte de la fachada del tribunal de justicia.

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