OPINION INTERNACIONAL

FIDEL SOBRE LA CREACION DE CELAC

Esta evocación revela aspectos entrañables de la amistad entre estas dos figuras a lo largo de 30 años. «Una cosa es indiscutible ­señala Fidel­, el obrero metalúrgico se ha convertido actualmente en un estadista destacado y prestigioso cuya voz se escucha con respeto en todas las reuniones internacionales». También menciona la colaboración brasileña en la financiación y construcción de un modernísimo puerto en el Mariel, de enorme importancia para la economía cubana.

En ese marco Fidel Castro se introduce en aspectos fundamentales de la actual realidad del continente, en primer término la cumbre de Cancún. Sus opiniones al respecto son relevantes.

Como se sabe, en la Cumbre efectuada el 22 y 23 de febrero en la Riviera Maya, cerca de Cancún, México, se acordó la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que se conocerá con la sigla de CELAC, con la particularidad notable de que ella incluye a todos los países latinoamericanos y caribeños y excluye expresamente a los Estados Unidos y Canadá. Al tema dedicamos nuestras notas de los días 22, 24 y 25 de febrero (esta última referida a la intervención de Raúl Castro) y 2 de marzo. Fidel Castro escribe: «Tiene para nosotros una enorme trascendencia la reunión que se acaba de efectuar en Cancún y la decisión de crear una Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe. Ningún otro hecho institucional de nuestro hemisferio durante el último siglo refleja similar trascendencia».

Adviértase la significación que el líder de la revolución cubana atribuye al evento: es a su juicio el hecho institucional más trascendente del último siglo. Lo valoriza a la luz del actual contexto internacional, caracterizado por la más grave crisis económica que ha tenido lugar en el mundo globalizado, coincidiendo con el mayor peligro de catástrofe ecológica que amenaza a nuestra especie; y a la vez, con el terremoto en Haití, el más doloroso desastre humano de la historia del continente acaecido en el país más pobre y el primero que erradicó la esclavitud.

Más adelante incluye en su reflexión el terrible terremoto de Chile, que se agrega al de Haití, y afirma que todo ello lo obliga «a enfatizar la importancia y el deber de estimular los pasos de unidad logrados en Cancún». Pero simultáneamente viene el llamado de alerta y a no dormirse sobre los laureles, ya que agrega: «Aunque no me hago ilusiones sobre lo difícil y compleja que será nuestra lucha de ideas frente al esfuerzo del imperio y sus aliados dentro y fuera de nuestros países por frustrar la tarea unitaria e independentista de nuestros pueblos». En otro lugar menciona a Estados Unidos como «ese país imperialista que saquea al mundo y despliega sus fuerzas armadas en más de mil bases militares en todo el planeta».

Este peligro ya pudo advertirse en la propia reunión de Cancún, en la que el presidente colombiano Alvaro Uribe asumió el papel de «quintacolumna», dedicado a sabotearla por dentro. Fue el último llegado a Cancún, y de inmediato enfrentó en forma provocativa al presidente venezolano Hugo Chávez, generándose un intercambio de calificativos que fueron magnificados por el imperio mediático internacional al extremo de pretender opacar los resultados esenciales de la Cumbre y relegar al olvido que allí se colocó la piedra fundamental de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Analistas de distinto origen coinciden en que Uribe concurrió expresamente para romper la Cumbre. No se olvide que en Colombia se han instalado las 7 bases militares (que pueden ser once) para uso de las tropas yankis, y que ellas significan una amenaza para toda América Latina y en particular para los países limítrofes, como Venezuela a lo largo de la frontera común y Ecuador, tal cual se vio en la invasión en Sucumbíos dos años atrás y que motivó la ruptura de relaciones por parte de Ecuador.

Acaba de agregarse un nuevo hecho: inmediatamente después de la reunión de Cancún, el jueves 25 de febrero aterrizó en Bogotá el director de la Central de Inteligencia estadounidense, León Panetta, quien se entrevistó a la sordina con el presidente Uribe y con el actual ministro de Defensa Gabriel Silva, con altos mandos militares y el director nacional de Policía, general Oscar Naranjo. Desde 1994 la CIA mantiene relaciones con el ejército colombiano y con los grupos armados paramilitares.

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