OPINION INTERNACIONAL

EL CASO ORLANDO ZAPATA

En el puerto de Mariel, donde se realizan obras de modernización de acuerdo a proyectos acordados con Brasil (el presidente Lula acaba de visitar a Fidel Castro y firmar varios convenios de colaboración y ayuda entre ambos países) el presidente cubano manifestó: «Él (Orlando Zapata) había sido condenado a tres años de reclusión, pero cometió otros delitos en la cárcel y su pena se vio acrecentada. Luego fue llevado a nuestros mejores hospitales. Falleció, y lo lamentamos mucho».

Más adelante, y yendo al fondo del tema, agregó: «En nuestra confrontación con los Estados Unidos, hemos perdido infortunadamente a millares de cubanos, víctimas sobre todo del terrorismo de Estado. Entre muertos e inválidos, son alrededor de 5 mil, sin contar a millares de otros heridos que lograron restablecer su salud. Incluso diplomáticos nuestros fueron asesinados o hechos desaparecer en otros países. El día en que EEUU decida vivir en paz con nosotros, se terminarán todos estos problemas, y los que puedan sobrevenir. Sencillamente debemos aprender a vivir respetándonos unos y otros». Y reiteró con énfasis la declaración ya formulada en distintos ámbitos, de que Cuba está dispuesta a discutir absolutamente todos los problemas con EEUU en un pie de absoluta igualdad, y no reconoce a ningún país, por poderoso que sea, ni a la Unión Europea, el derecho a inmiscuirse en los problemas internos de su país. Su conclusión: «En medio siglo, nosotros no asesinamos a nadie, no torturamos a nadie, jamás realizamos una ejecución extrajudicial. De hecho, sí en Cuba se ha torturado, pero en la base naval de Guantánamo, no en el territorio donde gobierna la revolución».

Para que no quedara ninguna duda, insistió: «La administración de EEUU dice querer discutir con nosotros y estamos listos para discutir con ella todos los problemas que quiera. Lo dije tres veces en el Parlamento: todos, todos, todos. Siempre que la igualdad absoluta reine entre ambas partes. Pueden hablar de todas las cuestiones de Cuba, pero nosotros también tenemos el derecho de hablar de todas las cuestiones de EEUU».

Veamos los antecedentes. Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, no forma parte de los mercenarios juzgados y condenados en marzo 2003. No es uno de los 75. Purgaba una pena de 25 años de reclusión después de haber sido condenado en 2004 a tres años por desorden público, ultraje a un magistrado y resistencia. Tenía un pasado de delincuente de derecho común. Había sido juzgado y condenado varias veces desde julio de 1990 por delitos de derecho común, como desorden público, daños y perjuicios, estafa (dos acusaciones), exhibicionismo público, heridas y porte de armas blancas. En la cárcel fue castigado por desorden en establecimiento penitenciario y ultraje a un magistrado.

En 2001 se vinculó a la contrarrevolución, siendo contactado entre otros mercenarios por Oswaldo Payá Sardiñas y Marta Beatriz Roque. En 2003 fue encarcelado nuevamente. Realizó agresiones violentas contra funcionarios penitenciarios. En numerosas ocasiones rechazó la comida de la prisión, consumiendo solamente los alimentos aportados por su familia. Empezó una huelga de hambre el 18 de diciembre de 2009, negándose a recibir cuidados médicos. No obstante, fue transferido primero al puesto médico de la cárcel, luego al hospital provincial de Camagüey por último al hospital nacional de detenidos en La Habana. En todos estos centros se le practicaron los exámenes clínicos correspondientes y recibió la asistencia médica adecuada, cuidados intermedios e intensivos y una alimentación voluntaria por vía parenteral (intravenosa) y digestiva (por sonda), disponiendo de todos los medicamentos y tratamientos necesarios hasta su deceso, todo lo cual fue reconocido por su propia madre.

El 3 de febrero hizo un pico de fiebre, que desapareció en 24 horas. Se le diagnosticó luego una neumonía que fue tratada con antibióticos y los procedimientos más avanzados. Los dos pulmones estaban afectados, por lo que se le colocó respiración artificial, hasta su deceso.

Después del encarcelamiento de Orlando Zapata, su madre, Reyna Luisa Tamayo, se involucró en las actividades de los grupos contrarrevolucionarios asentados en los Estados Unidos, tales como la Fundación Nacional Cubano Norteamericana (FNCN), que opera principalmente desde Miami.

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