Sindicatos españoles marcharon contra el plan de jubilación
«En defensa de las pensiones», «no al retraso de la jubilación» y «la solución no es recortar la protección social» eran los lemas bajo los que marcharon los manifestantes en el centro de Madrid encabezados por Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, líderes de las organizaciones convocantes, los principales sindicatos, Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT).
El gobierno «no tiene ningún derecho a infundir intranquilidad» porque la Seguridad Social española tiene superávit, declaró Méndez, mientras Toxo estimó las propuestas «injustas e innecesarias».
«Cada vez que hacen una reforma laboral, los trabajadores damos tres pasos hacia atrás», dijo a la AFP José Manuel Martínez, trabajador en una imprenta de 58 años, que estimó que el gobierno socialista «está haciéndole la política sucia a la derecha de este país».
Barcelona, Valencia y una decena de ciudades más fueron escenario de las manifestaciones, mientras que en otras localidades españolas habrá manifestaciones hasta el 6 de marzo.
El objetivo es que el ejecutivo socialista «rectifique y dé marcha atrás en su pretensión de retrasar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años», indicó CCOO en un comunicado.
El ejecutivo presentó esta propuesta en enero y pretende debatirla con los demás partidos políticos antes de su aprobación.
Según el gobierno, la Seguridad Social tendrá fondos para pagar las pensiones de jubilación 2023 y si se utiliza el fondo de reserva, hasta 2030.
Actualmente la Seguridad Social goza de superávit, con unas reservas de 60.000 millones de euros.
«Deseo para España un sistema de protección social o pensiones fuerte, sólido, no sólo para la década, que lo tenemos (…), sino para dentro de 20 o de 30 años», declaró ayer el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
La razón alegada es que el progresivo envejecimiento de la población en Europa y una vida más larga harán que a medio plazo aumente el número de jubilados frente al de trabajadores, que son quienes cotizan a los sistemas de seguridad, del cual salen las pensiones a los que ya no trabajan.
Trabajar más años supondrá aumentar las cotizaciones para pagar a esa mayor cantidad de jubilados.
Zapatero aseguró que esta reforma se adoptará «con acuerdo» de los partidos políticos y sindicatos «porque es del interés de todos los ciudadanos».
Los sindicatos ya respondieron a su propuesta señalando que esas previsiones son sólo «posibles» y subrayaron que el problema de las pensiones en España lo tiene ahora, ya que son más bajas que en otros países de la Unión Europea (UE).
Además propusieron que para garantizar la solvencia de la Seguridad Social, se reduzca el número de empleos temporales, ya que los contratos fijos establecen «bases de cotización más sólidas» a la Seguridad Social, y defendieron que los trabajos más «penosos» puedan aplicar la jubilación anticipada.
Según un sondeo, el 84% de los españoles están en contra de trabajar dos años más.
La propuesta del gobierno se enmarca en un contexto de recesión de la economía española desde finales de 2008 y de un fuerte aumento del desempleo (19% de la población activa) del déficit (11,4% del PIB en 2009) y de la deuda pública previsto del 62,5% del PIB en 2010.
Ello sembró el miedo hace unas semanas entre los analistas e inversores extranjeros, mientras el gobierno reaccionaba anunciando un plan de recorte de gastos de 50.000 millones de euros en tres años.
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