UN GRAN PASO EN LA INTEGRACION
La sesión final, que pudimos seguir íntegramente por Telesur, consensuó por parte de todos los mandatarios participantes las bases para la creación de un organismo regional, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Como es sabido, en esta instancia confluían dos organismos: el Grupo de Río, que fue creado en 1986, en su XXIII Cumbre, y que en 2008 incorporó a Cuba, Surinam y Jamaica; y la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) sobre integración y desarrollo, que efectuaba su segunda reunión tras su fundación en diciembre de 2008 en Costa de Sauípe, cerca de Salvador, estado brasileño de Bahía. El presidente mexicano Felipe Calderón traspasó la presidencia pro témpore del Grupo de Río hasta 2012 a Michelle Bachelet. La presidenta saliente pronunció un discurso de cierre de altos kilates, centrado en la necesidad de la integración para enfrentar como bloque los agudos problemas del mundo de hoy. Por unanimidad se acordó avanzar hacia la creación de un organismo que fusionará a ambos en una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Es la primera vez en la historia del continente que se crea un organismo de estas características, sin Estados Unidos ni Canadá.
El presidente Lula, en una intervención muy aplaudida y destacada por el presidente anfitrión, señaló la trascendencia de estar conquistando «nuestra personalidad como región» y el antecedente del encuentro de diciembre 2008 en Bahía, donde estuvieron reunidos por primera vez en su totalidad los países de América Latina y el Caribe, sin excepción. Enfatizó que ahora nos estamos descubriendo como una región y eso nos impulsa a trabajar con persistencia por nuestra cabal integración. Nos alientan los enormes avances producidos en América Latina en los últimos lustros, la consolidación de la democracia al cumplirse 200 años de las luchas por la independencia. La excepción es Honduras, la única ausente de la reunión, porque los golpes militares y las elecciones fraudulentas realizadas bajo régimen de facto no pueden prevalecer. Sobre este tema se aprobó una resolución especial
Otros asuntos, también evocados por el mandatario brasileño, fueron objeto de resoluciones específicas. Uno de ellos, a pedido expreso de la presidenta Cristina Fernández, fue el de sostener la reivindicación soberana de la Argentina sobre las islas Malvinas y condenar las actuales maniobras de prospección petrolera de Gran Bretaña. ¿Cómo puede ser que un imperio cuya cabeza está a 14 mil kilómetros sea la dueña de las Malvinas?, se preguntó Lula. ¿Acaso porque es miembro del Consejo de Seguridad, y éste se niega a reabrir, como debería hacerlo, el debate sobre las Malvinas? En todo caso ello demuestra que el máximo organismo internacional no está funcionando adecuadamente. Tampoco asume como debiera su papel para negociar la paz en el Oriente Medio, o el problema suscitado con Irán. La ONU perdió representatividad en la gobernanza internacional, y en ese sentido reafirmó la idea central que nuestra región debe estar representada cabalmente en el Consejo de Seguridad, que se mantiene incambiado y no representa la actual correlación de fuerzas mundiales y la gravitación de los países emergentes.
Véase cómo los grandes temas internacionales fueron promovidos en la reunión mexicana, apuntando en todos los casos a soluciones en bien de la humanidad. Tal es el caso también del cambio climático, que motivó otra resolución especial. Lula fue extremadamente crítico con la reunión de Copenhague, caracterizó sin piedad los manejos a que se había librado EEUU para evitar que se adoptara ninguna decisión que implicara compromisos concretos para las grandes potencias contaminantes. Y formuló votos para que en la reunión que habrá de efectuarse en diciembre próximo precisamente en México, se revierta esta situación, lo que no será una dádiva, sino una obligación y una necesaria reparación por parte de los mayores países industrializados.
Asimismo, el tema de la reconstrucción de Haití a largo plazo y de fortalecer a su gobierno democráticamente electo, y el de poner fin de una buena vez a medio siglo de bloqueo contra Cuba, fueron analizados sobre la base de promover la acción concertada del conjunto de los países de la Comunidad, actuando como una fuerza única.
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