OPINION INTERNACIONAL

PROYECCIONES DEL CONGRESO DEL PT

Este expresó que el PT debe ser el conductor de una amplia alianza rumbo a una victoria en 2010, y que tendrá la misión de transformar la campaña electoral en una gran movilización social en defensa del proyecto político liderado por el presidente Lula. En ese plano, el Congreso aprobó las directrices para el programa de gobierno que será sometido a debate con los partidos aliados y con la sociedad.

A ello aludió Dilma Rousseff en su discurso de aceptación, que constituye un documento notable por su profundidad conceptual y la belleza de la expresión. Comenzó aludiendo a su infancia y juventud en Minas Gerais, a sus poetas preferidos (Drummond de Andrade, Mario Quintana), a su vida «en los años de plomo en que la tiranía parecía eterna», pero «ellos pasaron y nosotros hoy volamos libremente, sin odio, sin revanchismo y con la serena convicción de que nunca más viviremos en una jaula o en una prisión». Aceptó el gran desafío con estas palabras: «Mi partido me confiere la honrosa tarea de dar continuidad a la magnífica obra de un gran brasilero. Jamás pensé que la vida me reservara tamaño desafío. Pero me siento absolutamente preparada para enfrentarlo: con humildad, con serenidad y con confianza». Se preguntó luego por qué Brasil avanzó tanto en los últimos años y respondió que ellos supieron construir nuevos caminos y tuvieron voluntad política de recorrerlos, derribando viejos dogmas que se interponían como barreras al avance del Brasil.

Enumeró esos caminos. El primero es el crecimiento con distribución de ingresos, que protegió al país de los efectos de la crisis mundial, llevó a la creación de 12 millones de puestos de trabajo, al aumento del salario real y la expansión del crédito. El segundo es el equilibrio macroeconómico y la reducción de la vulnerabilidad externa, con el control de la inflación, la reducción de la deuda en relación al PBI, el aumento de las reservas de 38 a 241 mil millones de dólares, la triplicación del comercio exterior, sumado al hecho sumamente ilustrativo de que el país, en actitud soberana, cortó la dependencia respecto al FMI y ahora es acreedor del organismo. El tercer camino es la reducción de las desigualdades regionales, particularmente en relación con el norte y el nordeste, revirtiendo lo que parecía «una maldición insuperable». El cuarto es la reorganización del Estado, y aquí ingresó de lleno en la polémica sobre el Estado, el mercado y el papel de las políticas públicas adecuadas. El quinto camino fue el de la presencia soberana de Brasil en el mundo, sobre el cual sobran los ejemplos. Y por último, un camino en el cual convergen todos los demás, es el perfeccionamiento democrático. «Ahora, dijo Dilma, el pueblo pasa a pensar con su cabeza y a constituir una nueva y verdadera opinión pública».

Su compromiso expreso consistió en mantener y profundizar todo lo que fue el sello del gobierno Lula y su compromiso social, en consonancia con las directrices programáticas aprobadas en el Congreso. Con un marcado énfasis en las políticas hacia la juventud, la niñez, las mujeres, los problemas de la salud y la vivienda (como el programa Mi Casa, Mi Vida, del que se ha ocupado personalmente). Un capítulo especial está destinado a la utilización los recursos derivados de la explotación de la camada de Pré-Sal de petróleo y gas en aguas profundas, que serán invertidos en un gran avance de la educación, de la investigación científica y tecnológica, así como en la continuidad de la reducción de la pobreza, la defensa del medio ambiente y de la cultura.

También fue de antología el discurso con el cual Lula presentó la candidatura. Su conclusión: «Elegir a Dilma es la prioridad uno de mi vida durante este año. Puedo decirles que no existe hoy en Brasil ninguna persona más preparada para gobernar este país». A nivel nacional, la candidatura de Dilma está reduciendo la ventaja que le lleva el candidato del PSDB, José Serra, e incluso en el norte y el nordeste pasó al frente, todo ello en las vísperas del Congreso.

En cuanto a Lula, está participando en la Cumbre de Cancún, México, y viajará esta semana a Cuba, Haití y El Salvador. Encontró tiempo antes de su partida para visitar en un sanatorio de Brasilia a la veterana y querida dirigente Clara Charf, que sufrió una fractura durante el Congreso.

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