Congreso del PT. "Dilma tiene un potencial político extraordinario"

La candidatura de Dilma Rousseff

A la vez, tanto en dicho Congreso como en sus últimas manifestaciones públicas, el presidente brasileño defendió el legado de sus dos períodos de gobierno, que cuenta con el respaldo del 72% de la población.

Fue conceptualmente muy rica en ese sentido la intervención que preparó para el Foro de Davos realizado a fines de enero y en el cual le fue discernido el premio de «Estadista Global». Como se sabe, Lula se vio afectado por un problema de hipertensión arterial que le impidió concurrir, y su discurso fue leído por el canciller Celso Amorim.

Esa notable pieza oratoria ubica las realizaciones del gobierno brasileño como una contribución a la solución de los grandes problemas actuales de la humanidad. «Brasil quiere ser actor permanente en el escenario mundial. Es posible construir un mundo nuevo, y Brasil quiere ayudar a construirlo, lo que no solamente es posible sino dramáticamente necesario, tal como quedó en claro en la reciente crisis financiera internacional», manifestó, subrayando la necesidad perentoria de construir un nuevo orden económico internacional, más justo y democrático. En esa tarea, Brasil hizo su parte, aseveró.

Y detalló a vuelo de pájaro algunas de sus realizaciones más relevantes. En este período, 31 millones de brasileños ingresaron a la clase media y 20 millones salieron de la pobreza absoluta. La Bolsa Familia es el mayor programa de transferencia de riqueza en el mundo y hoy beneficia a 12 millones de familias. En los últimos 7 años Brasil creó casi doce millones de empleos formales, y en 2009, cuando la mayoría de los países vio disminuir los puestos de trabajo, el país tuvo un saldo positivo de un millón de nuevos empleos (y el pasado enero fue récord absoluto). Los grandes programas de infraestructura social fueron volcados mayoritariamente hacia los sectores y las zonas geográficas más necesitadas. Por el programa Luz para Todos se llevó energía eléctrica a 2:200.000 residencias rurales utilizando 906.000 kilómetros de cable, lo suficiente para dar 21 vueltas al planeta Tierra. Esas familias adquirieron millones de receptores de TV, de refrigeradores y otros equipos. El país eliminó su dependencia del FMI y hoy es acreedor del mismo. Las reservas internacionales crecieron de 38 mil millones a 240 mil millones de dólares. Agregó Lula: «Disminuimos considerablemente las agresiones al medio ambiente. Tenemos y estamos consolidando una de las matrices energéticas más limpias del mundo, y estamos en marcha para convertirnos en la quinta economía mundial». La conclusión: «Brasil no solamente venció en el desafío de crecer en lo económico e incluir socialmente, sino que probó que la mejor política de desarrollo es el combate a la pobreza. Incorporar a los más necesitados a la economía y a las políticas públicas no era apenas algo moralmente correcto. Era, también, políticamente indispensable y económicamente acertado. Por eso apostamos a la ampliación del mercado interno y el aprovechamiento de todas nuestras potencialidades. Hoy hay más Brasil para más brasileños. Con eso fortalecemos la economía, ampliamos la calidad de vida de nuestro pueblo, reforzamos la democracia, aumentamos nuestra autoestima y amplificamos nuestra voz en el mundo».

Luego, como contraste, lanzó estas preguntas, que están planteadas con gran fuerza en el mundo de hoy: «Podemos decir que en los últimos 7 años, el mundo caminó rumbo a la disminución de las desigualdades, de las guerras, de los conflictos, de las tragedias y de la pobreza? ¿Podemos decir que caminó más vigorosamente en dirección a un modelo de respeto al ser humano y al medio ambiente? ¿Podemos decir que interrumpió la marcha insensata que tantas veces parece encaminarnos hacia el abismo social, el abismo ambiental, el abismo político y el abismo moral?».

También encontró la forma de referirse a la tragedia de Haití, provocada por dos tipos de terremoto: «el que sacudió Puerto Príncipe con la fuerza de 30 bombas atómicas; y el otro, lento y silencioso, que viene devorando sus entrañas desde hace varios siglos».

Reiteró que la mejor política de desarrollo es el combate a la pobreza. Esta es también una de las mejores recetas para la paz. El año pasado se vio que es también un poderoso escudo contra la crisis. Por eso Brasil fue uno de los últimos países en entrar en la crisis y uno de los primeros en salir. A ello contribuyó la ampliación del crédito, la reducción de impuestos y el estímulo al consumo de las familias.

En su llamado final expresó: «Es hora de que reinventemos el mundo y sus instituciones. El mundo tiene que recuperar su capacidad de crear y de soñar. Y debe hacerlo ya. Más que nunca tenemos nuestros destinos en nuestras manos. Y toda vez que manos humanas mezclan sueño, creatividad, amor, coraje y justicia, ellas logran realizar la tarea de construir un nuevo mundo y una nueva humanidad».

 

P’ra frente Brasil

En el texto reseñado Lula dijo que el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento) es el mayor conjunto de obras simultáneas de infraestructura y logística de la historia del país. La responsable de su ejecución es Dilma Rousseff. A su respecto manifestó: «En la Casa Civil ella se transformó en la gran coordinadora de la política del gobierno. Su dedicación y capacidad de trabajo me fueron convenciendo de que estaba naciendo allí una persona con un potencial político extraordinario. Estoy convencido de que es hoy la persona más preparada, tanto desde el punto de vista del conocimiento del gobierno como de la capacidad de impulsar hacia adelante a Brasil» (reportaje en O Estado de São Paulo, viernes 19).

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