LOS 30 AÑOS DEL PT
Yo tuve el privilegio de estar junto a Lula en un pequeño coche parlante cuando se dirigía micrófono en mano a los obreros de una gran fábrica metalúrgica del ABC en un cambio de turno a las 5 de la mañana, durante la campaña electoral de 1989. Era una expresión del estrecho contacto con los trabajadores que graba su sello desde el origen del PT. Después lo encontramos, junto a su asesor Marco Aurelio García, en las diversas instancias del Foro de Sâo Paulo (FSP), que por iniciativa del propio PT se constituyó en los primeros días de julio de 1990 en la ciudad bandeirante. Procedente del pueblito de Guaranhuns, al nordeste de Pernambuco, Lula llego con su familia en un «pau-de-arará» al suburbio paulista, entró a una fábrica metalúrgica, ascendió en la dirección de sus sindicatos hasta ocupar su presidencia, dirigió en 1978 en Sâo Bernardo do Campo y Diadema la primera gran huelga bajo la dictadura militar (Joâo Baptista Figueiredo), que las había prohibido rigurosamente. Participaron en primera fila los obreros de las grandes trasnacionales: Volkswagen, Mercedes Benz, Toyota, Scania y Ford. La huelga se extiende por 41 días; Lula está a su frente en las puertas de la fábrica o dirigiendo asambleas de hasta 100 mil trabajadores en estadios de fútbol. Se obtienen conquistas salariales. El Ministerio de Trabajo interviene el sindicato, Lula es alejado de su dirección y luego encarcelado en el DOPS por la ley de Seguridad Nacional, junto a otros 17 dirigentes sindicales. A esa altura la sociedad brasileña, alentada por el ejemplo de las movilizaciones obreras, acentuaba su movilización para ponerle fin a la dictadura. Ya liberados, Lula y sus compañeros se proponen gestar un doble movimiento: por un lado, crear un partido para actuar en el terreno político. Cuando se funda el PT el 10 de febrero de 1980, Lula es designado su primer presidente hasta 1987, siendo reemplazado luego por el dirigente bancario Olivio Dutra, electo posteriormente prefeito de Porto Alegre, capital del estado fronterizo de Río Grande do Sul, que habría de adquirir notoriedad por la promoción de los presupuestos participativos (que han sido un ejemplo para el mundo) y por la realización de los primeros y augurales encuentros del Foro Social Mundial (FSM).
Al mismo tiempo, y para caminar con los dos pies, los militantes del PT, Lula incluido, participan en la fundación, el 23 de agosto de 1983, también en Sâo Bernardo do Campo, de la Central Unica de Trabajadores (CUT), destinada a dotar al movimiento sindical de un contenido combativo y clasista, ajeno a todo «peleguismo» (es decir, conmixtión con el gobierno o las patronales), dotado de un carácter masivo y con vínculos estrechos con los diversos movimientos sociales, las organizaciones de asalariados del campo, los sin tierra, los sin techo, las clases pasivas, entre otros.
Hemos sido testigos en los últimos lustros del crecimiento prodigioso del PT, que cambió el mapa político del país norteño. En doble sentido: primero, por su fortalecimiento en todo el inmenso territorio del país, la conquista de cientos de cargos en la dirección de los gobiernos locales, hasta alcanzar con la más alta votación la Presidencia de la República en dos elecciones sucesivas. Y segundo, una política de alianzas de extrema amplitud, indispensable para realizar una eficaz gestión de gobierno y cambiar el país.
Ello impactó en toda América Latina y se expresó en grandes éxitos en el combate a la pobreza, en sacar de la indigencia a millones de familias, en las repercusiones del Plan Hambre Cero, en generar una economía en ascenso, en la ruptura de las ataduras de dependencia con el FMI y la creación de millones de nuevos puestos de trabajo (las cifras de enero revelan un récord absoluto), en realizaciones efectivas en materia de educación, de salud, de obras de infraestructura y en dotar de electricidad a las poblaciones más alejadas. Brasil pudo sortear sin trauma y sin retacear las políticas sociales la crisis que devastó a un conjunto de países. En el discurso que preparó para el Foro de Davos (y del que volveremos a hablar), Lula hizo una síntesis global de estas realizaciones.
Lo que está en juego es la continuidad de dicha política, y tal es el tema de fondo del Congreso del PT.
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