Operación Mushtarak. EEUU habló de una ofensiva bien encaminada

Tropas afganas llegaron a Marjah

La ceremonia durante la cual los militares izaron la bandera afgana, en medio de un mercado desierto rodeado de tiendas muy dañadas tras los intensos combates, dio un nuevo aliento a una de las mayores ofensivas desde la de la Alianza del Norte en 2001, que derrocó a los talibanes con el apoyo de Estados Unidos.

En Washington, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, transmitió las palabras del general Stanley McChrystal quien afirmó que el operativo iba «por buen camino».

 

«La operación Mushtarak va por buen camino», pero «los talibanes son tácticamente capaces, oponen resistencia y son astutos», declaró el mando de las fuerzas internacionales en Afganistán en un comunicado.

Además, Gibbs saludó el arresto del mulá Abdul Ghani Baradar, el jefe militar de los talibanes afganos, que calificó de «gran éxito» para los esfuerzos combinados de Estados Unidos y Pakistán en su combate contra los extremistas.

«Es un gran éxito para nuestros esfuerzos en la región», declaró Gibbs, rompiendo así el silencio de la Casa Blanca acerca de la detención del mulá Baradar, considerado como el brazo derecho del dirigente máximo del movimiento islamista, mulá Omar.

El gobernador de la provincia, Mohammad Gulab Mangal, pudo trasladarse ayer a Marjah y hacer izar la bandera afgana, símbolo de la soberanía del gobierno afgano en la zona controlada por los combatientes talibanes en los últimos años.

El gobernador estimó que Marjah todavía no estaba totalmente «limpia» de talibanes, como tampoco de minas.

«Desde un punto de vista militar, no se puede definir una fecha exacta pero el trabajo de limpieza de minas continúa».

Los generales de las fuerzas de Estados Unidos, Afganistán y la OTAN planearon durante meses el asalto al bastión de Marjah, y los insurgentes islamistas minaron carreteras, edificios e incluso árboles.

La Operación Mushtarak («Juntos», en dari), lanzada hace cinco días, se ha visto frenada por las numerosas minas colocadas en este sector de la provincia de Helmand, explican los oficiales de la coalición y «escudos humanos» civiles que, según militares afganos, utilizan los islamistas.

El principal general afgano implicado en la campaña acusó a los talibanes de utilizar escudos humanos.

«Han tomado a rehenes. Nuestras tropas los han visto poniendo a mujeres y niños en los tejados de casas y disparando detrás de ellos», dijo el general Moheedin Ghori, comandante de los 4.400 soldados afganos que participan en la ofensiva, que moviliza a un total de 15.000 hombres (el resto del contingente es esencialmente estadounidense y británico).

Esta táctica, unida a la colocación de bombas caseras, «ha entorpecido el avance de nuestras tropas», lamentó el general Ghori.

«Las minas de los talibanes y el miedo a pérdidas civiles reducen nuestros movimientos», aseguró el general afgano.

En un caso señalado en un informe de operaciones al que la AFP tuvo acceso, varios talibanes fueron vistos disparando desde la ventana de una casa en la que se encontraban civiles.

Un portavoz de los talibanes, Yusuf Ahmadi, desmintió en declaraciones a la AFP las acusaciones de utilización de escudos humanos, calificándolas de «mentiras».

«Nunca hemos utilizado a civiles como escudos humanos. Estamos ahí, dispuestos a combatir a los invasores en combate directo», dijo Ahmadi en un llamado telefónico desde un lugar desconocido.

Al quinto día de la ofensiva el balance es de cuatro soldados muertos en las filas de la OTAN. Treinta talibanes habrían fallecido, y 12 civiles murieron por error.

El objetivo es arrebatarle el control de la zona a los insurgentes y los barones de la droga. Si los talibanes son derrotados, la segunda fase permitiría restaurar la autoridad de Kabul en la zona.

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