Sur de Afganistán

Ofensiva antitalibán en dificultades

La ofensiva lanzada hace cuatro días por las fuerzas afganas e internacionales, lideradas por Estados Unidos, en la zona de Marjah (sur), topaba ayer con focos de resistencia en ese bastión talibán sembrado de bombas de fabricación casera, admitieron fuentes militares.

«Hemos descubierto centenares de minas», dijo a la prensa el general Besmilá Jan, jefe de Estado Mayor del Ejército afgano. «Avanzamos lentamente, pues la zona está plagada de minas», agregó.

Jefes militares afganos habían asegurado el lunes que la coalición se había hecho ya con el control de casi toda la zona de Marjah y de la región aledaña, plaza fuerte islamista con extensos campos de amapola, materia prima del opio y la heroína, que procura buena parte de sus recursos a los talibanes.

Pero un portavoz de los marines estadounidenses, que constituyen la columna vertebral de la ofensiva aliada, en la que participan unos 15.000 efectivos, se declaró ayer sorprendido por la cantidad de explosivos dispersados en el terreno por el enemigo.

«Hay muchos más (explosivos) de lo que pensábamos», declaró el teniente de marines Josh Diddams.

Las bombas de fabricación casera provocan frecuentes bajas en las tropas regulares afganas y en las fuerzas internacionales que invadieron Afganistán a fines de 2001 para derrocar al régimen talibán.

Según la Cruz Roja, esos artefactos, ocultos junto a las carreteras, dificultan el traslado de heridos al hospital de Lashkar Gah, a 20 kilómetros de Marjah.

El avance de la coalición también se ve entorpecido por francotiradores emboscados en casas y mezquitas, según los militares.

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