Milosevic prepara su defensa

Belgrado, ANSA

 

Una celda de 2,5 metros cuadrados sin ventanas pero con agua caliente reemplazó los lujos de la mansión de Dedinje, donde vivía, para un cansado pero aún combativo Slobodan Milosevic.

Como todos los prisioneros, tuvo que entregar sus efectos personales –relojes, portafolios y documentos– a su llegada a la cárcel central de Belgrado y obtuvo a cambio sábanas, comida y tranquilizantes.

El domingo, según contó su abogado Toma Fila, estaba muy deprimido y casi no lograba articular palabra. Hoy, en cambio, «está cansado pero está bien» y hasta habló demasiado.

El mismo redactó en una vieja máquina de escribir un recurso en el que rechaza las acusaciones de peculado, afirmando haber utilizado el dinero sustraído del presupuesto estatal para financiar y armar ejércitos de serbios en Bosnia y Croacia, además de las unidades antiterrorismo activas en Kosovo.

Hoy por primera vez pudo recibir los diarios, que no deben haberle levantado la moral a juzgar por los títulos entusiastas por la detención y los artículos feroces en su contra.

Luego recibió nuevamente la visita de su mujer, Mira Markovicque, según declaró ella misma a un periodista del diario Vecernje Novosti, le preparó y llevó la comida, asumiendo el para ella insólito rol de ama de casa.

Mira y la hija Marija quizás deban refugiarse en Pozarevac, feudo de la familia, a unos 80 kilómetros al este de Belgrado, donde ya se encuentra la nuera del ex presidente, Milica, con su hijo Marko, homónimo del heredero de «Slobo».

Marija corre más riesgos, debido a que los tiros disparados el domingo contra la policía que llevaba a su padre podrían terminar provocando su incriminación, incluso por posesión ilegal de tres armas.

Inicialmente parecía que los jueces no querían recurrir a una posición dura en relación con la mujer, evidentemente fuera de sí, pero ahora alguien parece haber pensado en utilizar el hecho como un posterior elemento para presionar a su padre.

En este sentido se puede interpretar también el anuncio de inminentes interrogatorios para el terceto cómplice de Milosevic en la sustracción de fondos estatales, el ex jefe de aduanas, Mihalj Kertes, el ex vicepremier federal Nikola Sainovic y el ex jefe de servicios secretos, Rade Markovic, este último ya preso acusado de haber sido quien ordenó, por lo menos, una de las masacres políticas.

Los custodios que defendían al ex hombre fuerte fueron detenidos y la mansión en que se encontraba investigada minuciosamente, encontrándose en ella un impresionante arsenal.

La policía había recibido la orden de atacar a las 06:00 locales, en caso de que fracasaran las negociaciones.

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