Los herederos del imperio Inca

Los indígenas votan por el "Cholo" Toledo

Cusco, Perú, Reuters

 

Esa luz al final del túnel se llama Alejandro Toledo, un candidato de marcados rasgos indígenas que, según las encuestas, va rumbo a convertirse en el nuevo presidente de Perú.

«Desde Atahualpa, último inca, no hay quien nos represente y creemos que Toledo al menos acabaría con la discriminación y miseria de nuestro pueblo», dijo Benigno Cusi Yupanqui, miembro del Consejo de la Nación Quechua de la ciudad del Cusco.

Cusi Yupanqui, un robusto cusqueño de piel oscura por el intenso sol y que afirma corre por sus venas la sagrada sangre imperial de los hijos del Sol, destacó que el candidato Toledo «es una oportunidad de oro».

Perú enfrentará el domingo una segunda elección en menos de un año por la caída del ex presidente Alberto Fujimori tras el mayor escándalo de corrupción en la historia del país.

Sin embargo, las noticias en las últimas semanas no han sido las propuestas de los candidatos sino las pugnas raciales, luego que Toledo apeló a sus orígenes para la caza de votos en este país de 25,7 millones de habitantes, en su mayoría andinos.

«No confío en Toledo, pero votaré por él porque espero que sus raíces lo hagan pensar en su pueblo para sacarnos del olvido», afirmó Luis Cusicanqui, artesano de 50 años cuya dura vida hace verlo de al menos 70.

En busca de consolidar el voto de los cusqueños, Toledo ha prometido que de ganar las elecciones jurará la presidencia en Machu Picchu, mítica ciudad inca que es el máximo atractivo turístico del país.

Los indígenas esperan que Toledo, al que llaman Pachacutec en recuerdo al inca guerrero que expandió por toda la costa del Océano Pacífico el imperio, se ponga la banda presidencial como antiguos emperadores la Mascaypacha, símbolo en reluciente oro y coloridas plumas de su divino poder.

 

Miseria opaca el brillo del oro inca Pero ahora el oro sólo brilla dentro de las iglesias y los museos de la antigua capital incaica, mientras en las antiguas avenidas empedradas, su plaza principal y el campo destacan la miseria y la falta de oportunidades.

Frases como «regálame tu lapicero para estudiar» o un duro y dramático «dame para mi pan» de algunos niños y ancianos son tan habituales como los turistas que con cámara en mano hacen «clic» a un sorprendente pasado y una triste realidad. «Se acuerdan de los campesinos sólo en las votaciones y se dicen cholos (de rasgos indígenas) como nosotros, pero después nos dejan a la suerte. Yo no votaría si no hubiera multa», dijo después de varios minutos de desconfianza Juana Tucto, mientras tejía una gorra de lana de llama para vender y ganarse el pan. «El único que ayudó a los campesinos fue Alan García, que nos entregó créditos para sembrar y quizás en la mesa piense y vote por él», agregó Tucto mientras tres amigos le reprueban la declaración y una cuarta afirma coincidir con ella.

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