El PRD de Cárdenas no descarta la fragmentación

Crisis en izquierda azteca

México, ANSA

 

«La amplia gama de expresiones de izquierda que presentan al ciudadano un abanico de posibilidades» representan «un grave riesgo: la fragmentación», admitió la propia presidenta del PRD, Amalia García.

La máxima dirigente del PRD, que surgió de la fusión de los miembros del antiguo Partido Comunista (PC), perseguido por muchas décadas, con activistas socialdemócratas, ex presos políticos y luchadores sociales de todo signo, llamó ante ello a fomentar coaliciones políticas como las surgidas en Italia.

«Nuestro partido, ante este escenario, está obligado a construir coincidencias y alianzas políticas que conformen un nuevo polo de izquierda democrática, plural y pro positiva», subrayó García.

En la competencia con el PRD, la tercera fuerza política nacional, también juegan un papel vital las organizaciones no gubernamentales de orientación socialdemócrata que han ganado crecientes espacios en el escenario político mexicano.

Las ONG’s «están jugando un papel más dinámico y político», reconoció Amalia García.

García lanzó un llamado a realizar un pacto «que permita conciliar las diferencias de corrientes e idear una nueva forma de hacer política».

Como parte de este proceso de modernización, el PRD aprobó un nuevo emblema, que sustituye al «sol azteca» negro con fondo amarillo. Ahora el sol más ancho lanza rayos más cortos y largos con las puntas cortadas en señal de movimiento y el color dominante es rojo, aunque el amarillo persiste.

El PRD fue el gran vencido en las elecciones del 2 de julio pasado, en las que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió el poder que ostentó durante 71 años, con la derrota propinada por el centroderechista Partido Acción Nacional (PAN), que postuló al empresario Vicente Fox.

Los comicios de hecho tuvieron el efecto de un terremoto que hizo perder al PRD más de la mitad de sus posiciones en la Cámara de Diputados (de 125 a 54 bancas) y aunque retuvo el gobierno de la capital no pudo mantener la mayoría en la Asamblea Legislativa local.

Aún así, el PRD, fundado en 1989, gobierna a 20 millones de mexicanos –la quinta parte de la población nacional– en cinco estados y cerca de 300 municipios de 2.500 en el país.

Actualmente las aguas perredistas se ven agitadas por poderosas corrientes internas y por lo que los analistas llaman «caudillismos» como el del ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas, así como por la fuerza de figuras ascendentes como la de la ex jefa de gobierno de la capital, Rosario Robles, y la del gobernador del céntrico estado de Zacatecas, Ricardo Monreal.

La otra amenaza que enfrenta el PRD es la de los pequeños partidos de izquierda que han surgido últimamente, como el del Trabajo, la Convergencia por la Democracia, Democracia Social, la Sociedad Nacional y Alianza Social, algunos de los cuales tienen representación parlamentaria. En particular Democracia Social comenzó el fin de semana los trabajos para convertirse en el Partido Social Demócrata, que pretende ser una «opción de izquierda moderna» y luchar contra la exclusión, la discriminación racial y el respeto a los derechos humanos.

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