En la urbe hay más de 2.500 asesinatos al año

Ciudad Juárez conmovida por sepulta a estudiantes

Más de 40 personas murieron en asesinatos colectivos en tres estados fronterizos con Estados Unidos durante el prolongado feriado de la Constitución que concluyó el lunes, pero ninguna causó tanta conmoción nacional como la incursión de los pistoleros en la fiesta, a la que asistían unas 60 personas. La mayoría de los muertos eran estudiantes del colegio de Bachilleres número 9, de la Universidad Autónoma de Chihuahua y seguidores del equipo Jaguares de football americano, un deporte popular en México.

Desde Tokio, donde se encuentra en visita oficial, el presidente Felipe Calderón se unió al dolor de las familias «deplorando y condenando de manera muy enérgica el cobarde asesinato».

En tanto, el Congreso llamó a comparecer a los secretarios (ministros) de Defensa, Marina y Seguridad Pública, así como al procurador (fiscal) general de la República, para generar una reflexión sobre la lucha contra el narcotráfico, cuyos pistoleros serían los responsables de la masacre.

Las ceremonias fúnebres serán individuales y están previstas entre las 14.00 y las 16.00 (23.00 GMT). Algunas familias colocaron altares con fotos de sus hijos e imágenes religiosas frente a sus casas en el vecindario de Villa de Salvarcas, a los que se acerca la gente con ojos llorosos.

La familia de José Adrián Hernández es una de ellas. El muchacho, que se desangró tras recibir un disparo, había recibido a comienzos de este año un reconocimiento del gobierno del estado de Chihuahua por su desempeño académico.

Frente a su casa han colocado una cartulina con fotos del chico: en vacaciones, junto a su novia y sus amigos, y otra que lo muestra muy serio con su bonete de graduación. «Ellos sólo estaban en una fiesta, eran muchachos que no le hacían mal a nadie», dice a periodistas Liliana Reyes, una conmovida vecina.

Hay un clima de dolor repartido por toda esta ciudad de 1,3 millones de habitantes, acostumbrada a demasiadas tragedias.

En los años 90, el nombre de Ciudad Juárez quedó vinculado al asesinato de unas 380 mujeres que grupos de derechos humanos definen como «feminicidios», muchos de ellos después de ser violadas. Según admitió en diciembre la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que condenó al Estado mexicano por cuatro de estas muertes, existen suficientes indicios de que los crímenes estaban relacionados con una cultura de machismo y de impunidad.

En los años más recientes, la ciudad se ha convertido en una especie de campo de batalla de los cárteles de Juárez y Sinaloa, que según las autoridades, han causado unos 2.660 homicidios en 2009 y cerca de 250 tan sólo en enero en esta urbe vecina de la estadounidense El Paso.

Ni siquiera el despliegue del ejército en la región, donde mantiene unos 6.000 militares, ha contenido la violencia.

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