La policía yugoslava tiene la orden para arrestar a ex hombre fuerte

Luz verde para la detención de Milosevic

Belgrado, ANSA

 

Así lo informó Predrag Simic, asesor de Kostunica, mientras fuentes locales informaron que la policía evacuó totalmente el sector de la residencia del ex presidente, con la perspectiva de una posible intervención.

El encuentro entre Kostunica y Djindjic puso fin a la polémica que se había desatado entre las instituciones federales y republicanas, o entre los agentes y las fuerzas armadas.

La decisiva reunión comenzó en un clima envenenado por el despecho y las críticas que caracterizaron en estas horas convulsionadas las relaciones entre los sostenedores de uno y otro líder, los militares a Kostunica, el gobierno serbio y la policía a Djindjic.

Sin embargo, al finalizar el encuentro la atmósfera se había distendido notablemente y luego la conferencia del presidente federal subrayó la reencontrada cooperación.

«Nadie es intocable, quien dispara sobre la policía debe ser procesado y condenado. Quien es convocado a un Tribunal debe presentarse ante los jueces. Ningún hombre, ni siquiera Milosevic, vale una crisis y un baño de sangre para el país», dijo Kostunica.

El jefe del Estado yugoslavo hasta ahora había mantenido una actitud crítica, si no áspera, en lo que definió como los «dictados americanos» a propósito del arresto de Milosevic.

El pragmático Djindjic, consciente de la necesidad de la ayuda económica de Washington –condicionada por el Congreso estadounidense a la cooperación con el TPI y por lo tanto a la suerte de Milosevic– había decidido desafiar a su adversario y proceder hoy contra el ex hombre fuerte de Belgrado, antes de que expirara el plazo fijado por los norteamericanos.

Arrojar combustible al fuego, fue lo que al parecer pensó por su parte el jefe del estado mayor Nebojsa Pavkovic, tiempo atrás fidelísimo de Milosevic y que luego se pasó a la protectora de Kostunica.

En efecto, los soldados de custodia en la residencia del ex presidente intentaron obstaculizar la operación de los agentes encargados de efectuar la detención.

Pero ahora Pavkovic quedó aislado ya que su nuevo mentor tomó distancias en nombre de una paz social a salvar a toda costa.

«Estamos todos plenamente de acuerdo en evitar tragedias», dijo Kostunica, poco antes de intimar a los militares de la guardia de la residencia a quitarse del medio.

Djindjic también marcó un punto en la batalla que lo opone desde hace años al ex compañero de un Partido, el democrático, dividido justamente por la rivalidad entre ambos.

El presidente federal tiene el carisma que le falta a su aliado-adversario, pero Djindjic cosecha un mayor éxito en los ambientes internacionales y en franjas de la Inteligencia democrática serbia.

El premier serbio recostó su apuesta política sobre el saneamiento de una economía que sin la ayuda de Estados Unidos y de las instituciones financieras internacionales podría volverse una suerte de cuadratura del círculo.

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