Karzai logró apoyo internacional para sus planes de reconciliación
Los 70 países y organizaciones participantes «acogieron con agrado» el plan de Karzai de «ofrecer una plaza honorable en la sociedad a quienes estén dispuestos a renunciar a la violencia», según la declaración final, y prometieron más de 140 millones de dólares para financiar el primer año.
Para apoyar su plan, que busca reinsertar a los talibanes moderados que abandonen las armas, anunció ante los participantes reunidos en la imponente Lancaster House la creación de un «consejo nacional por la paz, la reconciliación y la reintegración».
«Tenemos que llegar a todos nuestros compatriotas, especialmente a nuestros hermanos desencantados que no son parte de Al Qaeda u otra red terrorista», declaró Karzai, que espera la colaboración del rey Abdulá de Arabia Saudita, de sus vecinos, «en particular Pakistán», y de la comunidad internacional.
Los participantes se comprometieron a crear un fondo de paz y reintegración para financiar este plan, cuyo costo está estimado en 500 millones de dólares.
«Sólo hoy (ayer jueves) ha habido compromisos por más de 140 millones de dólares para el primer año del programa de reinserción y estamos comprometidos a que se concreten», indicó el ministro británico de Relaciones Exteriores, David Miliband.
La comunidad internacional espera que este plan de reconciliación contribuya a estabilizar el país, lo que allanaría el camino para una retirada de las fuerzas extranjeras más de ocho años después del inicio de la intervención.
En este sentido, se decidió que las fuerzas afganas asumirán las responsabilidades de la seguridad «lo más rápidamente posible», y en algunas provincias posiblemente a «finales de 2010/principios de 2011″.
El primer ministro británico, Gordon Brown, saludó esta reunión como el «inicio del proceso de transición», pero insistió en que esto «no marcará el fin de nuestro apoyo a Afganistán».
En una entrevista difundida antes del inicio de la reunión, Karzai había indicado que su país necesitaría todavía ayuda occidental durante 10 ó 15 años.
«Respecto al entrenamiento y equipamiento de las fuerzas de seguridad afganas, entre cinco y diez años bastarán», explicó Karzai en la BBC. «Respecto a sustentarlas hasta que Afganistán sea financieramente capaz de mantener a nuestras fuerzas, el plazo se extenderá a 10 ó 15 años», agregó.
Ante sus aliados, el presidente afgano se fijó el objetivo de «liderar la mayoría de operaciones en las áreas inseguras de Afganistán en un plazo de tres años y asumir la responsabilidad de la seguridad física en un plazo de cinco años», siempre según el comunicado.
Karzai también deberá intensificar su lucha contra la corrupción, tras su polémica reelección en agosto en unos comicios empañados por el fraude.
Los participantes condicionaron a los progresos en esta materia un aumento del 50% en dos años de la ayuda directamente destinada al gobierno de Kabul.
La declaración final de esta conferencia representa «un paso decisivo hacia un mayor liderazgo afgano para asegurar, estabilizar y desarrollar Afganistán».
La reunión, que irá seguida de otra en Kabul más adelante este año, congregó a todos los actores del conflicto, salvo a los talibanes. Pese a estar en el centro de las discusiones, éstos calificaron la conferencia de instrumento de propaganda.
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