Crisis política por el uso de las reservas

Cristina, entre pagar deuda o gasto público

La presidenta argentina Cristina Fernández se encuentra ante un dilema, según los analistas, originado por la crisis sobre el uso de parte de las reservas del Banco Central: cómo pagar la deuda en 2010 y al mismo tiempo financiar niveles récords de gasto público.

La Justicia le prohibió a Fernández utilizar ­como había decidido por decreto­ 6.500 millones de dólares de las reservas para pagar la deuda, que se eleva a 18.000 millones de dólares este año, incluidos 5.000 millones en intereses.

Impedido de utilizar las reservas y queriendo evitar a todo precio una política de austeridad antes de la elección presidencial de 2011, el gobierno debería solicitar al Banco Central disponibilidad de caja, que es un fondo separado de las reservas y que pueden utilizarse sin una autorización específica. Según los analistas, el gobierno podría tomar así 5.260 millones de dólares que el Banco Central obtuvo en 2009 dejando que el peso se devaluara 10% frente al dólar y emitiendo bonos de deuda.

Para la creación del Fondo del Bicentenario, muerto al nacer, el gobierno argumentaba que es preferible usar reservas que endeudarse a tasas superiores a 14% en los mercados financieros internacionales.

El país está marginado de esos mercados luego de la cesación de pagos declarada sobre su deuda externa en plena crisis de 2001. Apelando a sus reservas buscaba tranquilizar a los mercados sobre su capacidad de rembolsar los vencimientos de este año. Ahora el efecto podría ser opuesto al buscado.

Esta crisis pone en riesgo la colocación de unos 20.000 millones de dólares en papeles del Estado que el gobierno se disponía a lanzar para normalizar sus relaciones con los «holdouts», los acreedores privados que se habían negado a participar en el acuerdo de renegociación de la deuda en junio de 2005.

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