El ministro de Economía de Argentina es la figura central

Todos apoyan a Cavallo

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

 

Pese a las limitaciones que le impusieron los parlamentarios, la ley le da a Cavallo poderes que hará pesar. No tiene solamente un programa de coyuntura sino uno de gran aliento que está atado, tanto a la suerte del gobierno de la Alianza como a la suya propia. Nadie puede dar una firma de éxito efectivo de las medidas conocidas y a conocer tendientes tanto a reanimar la producción y el comercio como a reformar el Estado que aunque sea con anestesia va a afectar la estabilidad laboral de decenas de miles de personas.

Pero el ministro, un obcecado, aprendió a moverse en las dificultades. Cuando supo que la ley, tal como la redactó su mano derecha, Horacio Liendo, no pasaba por la cámara baja, aceptó desdoblar los diez primeros artículos que son los instrumentos para recaudar dinero mediante este impuesto camuflado como anticipo al IVA y ganancias con la otra fracción sobre poderes especiales.

Un inciso del artículo 11 que pretendía que la recaudación se pusiera en caución para asegurar el pago de la deuda externa, casi manda todo al diablo. Después de dos discursos, el de la radical Elisa Carrió con su anatema de pedir el procesamiento por infames traidores a la patria para los que votaran esa petición y otro del peronista, Oscar Lamberto reclamando coraje a los diputados para no dejarla pasar, la cámara podía quedarse sin número. Entonces un legislador radical reclamó que se lo teste y lo cambio por el decreto sobre el plan de infraestructura cambiando ignominia por calidad.

 

Menem aprovecha vacíos

El radicalismo pese a Carrió y otro diputado actuó con cohesión al igual que el cavallismo y buena porción de los provinciales. Sin 28 diputados del peronismo, mayoritariamente menemistas, la delegación de poderes no salía en ese ámbito. Los que responden al bonaerense Carlos Ruckauf defeccionaron. Al Frepaso, la mitad le dijo no, pese a que casi todos votaron la primera parte de la ley. El jefe del bloque de la Alianza, Darío Alessandro se queja de la falta de respaldo del líder partidario, Carlos Chacho Alvarez, con silencios desgarradores esas horas. Alessandro cree que si Chacho hubiera colocado todo su prestigio para que el frentismo votara la ley, no hubiera sido necesario depender de Carlos Menem, un respaldo que tendrá su costo. Por lo pronto en el Senado, Cavallo reveló otra vez que no trepida en medios para lograr sus objetivos. Blanqueó a los senadores peronistas acusados de supuestas coimas. «Fue él quien sacó el problema cuando habló con nosotros; sólo le dijimos que había que terminar con la mala imagen del Senado», cuenta una fuente peronista. No hubo un quid pro quo, presión sobre los jueces a cambio de apoyo a la ley. Pero esa puede ser la imagen que quede con el tiempo. No vendió prosperidad: «Me alcanza con sacar el carro del pantano», les dijo. El ministro les dio otra alegría: «No soy integrante de la Alianza», despejando una bruma inmediata, habrá tiempo para otras, como ser que Cavallo no participaría con la UCR y el Frepaso en listas comunes en octubre. Iría a los comicios con sus candidatos y el eslogan «para ayudar a De la Rúa y Cavallo, voten por Acción por la República». Es prematuro.

Para algunos frentistas no es un tema cerrado, porque el líder del Frepaso no ve mal que la Alianza se amplíe al cavallismo. ¿También en lo electoral? Es una dificultad (o imposibilidad) que Alfonsín acepte digerir la medicina. En cambio el cavallismo ingresaría al gobierno porteño. De eso su jefe, Aníbal Ibarra, habló con operadores políticos del ministro en un almuerzo.

De la Rúa contó con el apoyo de Raúl Alfonsín. Los dos mantuvieron un encuentro secreto la noche anterior a la visita legal a la casa rosada. En la primera, en Olivos, abogó nuevamente por reforzar la Alianza con el ingreso del Frepaso y de radicales de su cuño y cuentan que analizaron con gran realismo la emergencia que llevó a Cavallo al gobierno y los escenarios sobre el futuro: en el éxito y en la debacle. En la UCR Cavallo es un hueso duro de digerir. «Su ingreso nos coloca a la izquierda respecto de la política de (José Luis) Machinea y ni qué decir de la propuesta de (Ricardo) López Murphy. Pero blanquea al menemismo que frente a nuestro gobierno lo muestra como ordenado y probo», confiesa con amargura una voz cercana a Alfonsín.

 

Alfonsín y Chacho

Pero el ex presidente como Chacho es político realista. Tienen afinidades que superan las conveniencias mutuas y serán vigías de lo que haga Cavallo y De la Rúa, sin cheques en blanco. El primero (y Cavallo) siguen pensando, con enfoques diferentes, que Chacho debe ser jefe de gabinete. Alfonsín lo quiere para reforzar las posiciones del progresismo y como control eficaz, para desplazar también al círculo íntimo del presidente, que sigue ampliando su influencia antifrentista.

Cavallo tiene otros motivos: necesita fortalecerse en la difícil centro-izquierda, donde prima la memoria histórica sobre las necesidades coyunturales. Piensa el ministro, pese a lo que le dijo a los senadores peronistas, que la coalición debe ser distinta a la fórmula Alianza + Cavallo, como la define Alfonsín.

En la coalición cayó pesada la reivindicación de Cavallo del presidente del Banco Central, Pedro Pou, al que de hecho lo mencionó como parte de su equipo cuando presentó a sus integrantes. El dictamen que aprobará la Comisión Bicameral que estudia irregularidades en el Banco Central pedirán al presidente su remoción: este fin de semana se terminará de redactar el dictamen. Se verá entonces que camino tomará el presidente y si la defensa de Pou del ministro fue protocolar. Cavallo tiene una política monetaria que necesita de un hombre suyo. Pou no lo es.

En momentos de conmociones y cambios no escasean los pescadores. Antes de López Murphy hubo un acuerdo entre los actuales concesionarios de los aeropuertos con el organismo que controla la aplicación del contrato: una comisión integrada por Ideler Tonelli, Enrique Paixao y Santiago Lozano, dictaminaría las diferencias por la deuda del grupo Eurnekian con el Estado. Imprevistamente, y a espalda de la Sindicatura Nacional de la Nación, el presidente designó otra comisión conformada por Juan Octavio Gauna, Narciso Muñiz y Oscar Bouzo. El decreto 301/2001 publicado en el Boletín Oficial del 14 de marzo, permite abrir el contrato de concesión y rebajar su canon actual de 170 millones de dólares anuales a todas luces imposibles de cumplir. ¿Cuáles fueron las razones para el presidente, el jefe de gabinete Crhystian Colombo y LM, firmaran el decreto a espaldas de los organismos de control? No se explican. ¿Qué dice Cavallo de esta anormalidad?.

Una encuesta de Gallup revela dos cosas básicas: las expectativas que generó en la sociedad el ingreso de Cavallo al gobierno (que determinó que las centrales sindicales más combativas aplazaran nuevas medidas de fuerza) y el extremo debilitamiento del presidente. Esta realidad motoriza los nuevos intentos por ampliar el papel del Frepaso y el radicalismo alfonsinista en el gabinete. Chacho sabe que mientras el banquero Fernando de Santibáñez siga siendo un transitor puesto en la oreja del presidente, se irá por la dirección contraria como ampliar el rol de los amigos del hijo del presidente. Si de alguien habló pestes en la cabalgata de reuniones de los últimos días del ex vicepresidente, es del ex titular de la SIDE.

Estos encuentros ratificaron dos puntos: 1) que todos los frentistas en el aparato estatal seguirán allí hasta nuevo aviso y 2) que la mayoría de los diputados disidentes no se irán del Frepaso, aventando una escisión que suponía un debilitamiento objetivo para
Alvarez. Eso si se abre un intenso debate, pero dentro del marco de pertenencia en la Alianza. ¿Todo el entorno presidencial es antifrentista? Parece que no, por los mensajes que envía al Frepaso el ministro de Educación Andrés Delich o el consejo que en Olivos le dio al presidente su secretario general, Nicolás Gallo.

 

Cavallo, un proyecto

Del éxito de Cavallo depende la suerte del gobierno. Un suceso del ministro permitiría pensar en un acto fundacional de un nuevo movimiento político, «un 17 de octubre gran burgués» o un escenario como el que permitió a Charles De Gaulle cercar por un largo tiempo a la izquierda francesa del poder en 1958. No hay que pensar únicamente en el pasado del ministro, aunque estén en ese tiempo las pistas políticas de su futuro. Hombre de los grandes intereses, quiere disciplinarlos, sujetarlo a nuevas reglas, lo que explica sus roces con los banqueros, cuando lo conminó a bajar las tasas a nivel de la mexicana. La anulación de la desregulación de las Obras Sociales y los cambios a la ley previsional que concibió José Luis Machinea, desnuda otra falencia de criterio del ex ministro que apostó todo a la buena nota del FMI. Cavallo no da puntada sin hilo: con esas derogaciones, gana tiempo con la CGT oficial; con el anuncio de un subsidio a los carenciados, en definitiva un proyecto del socialista popular Rubén Giustiniani, modifica la concepción sobre el auxilio social. Y sobre todo con su desarrollismo de nuevo cuño, abre perspectivas para las economías regionales y la producción vinculada al mercado interno. Es lo que les permite a Alfonsín y a Alvarez la licencia de que Cavallo cumple con la Carta a los Argentinos. No se exhibe subordinado al FMI, ni a los prestamistas; promete una moneda argentina, jamás la dolarización que reclaman Menem y Pou, desbrozando el camino de la famosa cesta de monedas en alianza con Brasil. Como decía Deng Xiao Peng, el reformador comunista chino «no importa el color del gato, sino que cace ratones».

Paso a paso el ministro va construyendo su futuro, que lo cree inexorable. Pero ya se sabe, el éxito es un caballero mezquino.

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