OPINION INTERNACIONAL

LA ASUNCION DE EVO EN TIWANAKU

Leónida Zurita, de la Confederación de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias dijo que en el acto se trasmitió al Amauta, compañero presidente, la energía de la Pachamama, la sabiduría y el valor para cumplir su cometido, de acuerdo con los principios ya consagrados en la nueva Constitución del Estado Plurinacional aprobada por el pueblo. Expresó su apoyo «al proceso conducido, construido por un hermano indígena, ejemplo de América Latina, que está dando cátedra a los anteriores gobiernos neoliberales, a los anteriores presidentes que solamente saquearon, solamente robaron». Evo se dirigió a la multitud desde el templo de Kalasasaya, tras recibir el bastón de mando y ofrendas de diversas comunidades originarias.

Una ceremonia similar se realizó en la misma localidad cuatro años atrás, cuando Evo Morales asumió su primera presidencia. Tiwanaku, ubicado a pocos kilómetros del lago Titicaca y a una hora y media de La Paz, fue el centro de una civilización desarrollada entre los años 1500 a.c. y 1200, antecesora de los pueblos aymara e inca. Entre las dos elecciones, creció considerablemente el apoyo a la fórmula presidencial encabezada por Evo. En diciembre 2005 ganó en primera vuelta, algo que nunca había sucedido en Bolivia, con 54% de los votos. El 6 de diciembre 2009 la misma fórmula Evo Morales – Álvaro García Linera alcanzó el 64% de los votos sobre el 27% del candidato derechista Manfred Reyes Villa, un ex integrante del régimen dictatorial del general Luis García Meza en los años 80, y quien desde hace varias semanas se encuentra prófugo en EEUU, escapando de la justicia boliviana que lo acusa por 11 actos de corrupción. La derecha, con fuerte impronta secesionista, fue derrotada en esta instancia incluso en los departamentos de Tarija y Chuquisaca, que controlaban anteriormente. Se destaca la gran obra realizada por el gobierno en materia de educación y salud, las más de 8 mil obras de infraestructura y la recuperación de las riquezas naturales para el patrimonio nacional, en actitud de defensa acendrada de la soberanía.

Cuando escribimos estas líneas, el presidente ya ha asumido su cargo ante la Asamblea Plurinacional, donde el pueblo le ha dado al MAS una mayoría de 2/3 para realizar las grandes transformaciones estipuladas en la Constitución, que requieren concreción legislativa. En este acto están presentes varios presidentes de América Latina. Leónida Zurita ­cuyo nombre está propuesto para integrar el gabinete en este segundo mandato- señaló que «tenemos un centenar de leyes para impulsar desde la Asamblea Plurinacional, entre ellas la ley contra la corrupción y la ley de autonomías», esta última para afirmar una autonomía real en todos los planos y que corte de cuajo las maniobras secesionistas de Santa Cruz y otros prefectos de la «media luna».

El significado de la asunción de Evo Morales para su país y para toda América Latina se ve realzada por el hecho de que el presidente reelecto anunció su decisión de reclamar a la ONU que tome en sus manos decididamente el control y las acciones en solidaridad con el pueblo haitiano. La cancillería boliviana habrá de solicitar a Naciones Unidas una reunión de emergencia para la coordinación efectiva de todas estas acciones, y Evo Morales expresó su alarma por lo que calificó como «ocupación militar de EEUU en Haití». No es la única voz que se ha elevado en ese sentido, y por varias razones. La ocupación por parte de destacamentos militares de EEUU del aeropuerto de Puerto Príncipe, en particular, ha generado múltiples impedimentos y retrasos a las acciones de ayuda humanitaria, sobre todo en el plano médico, en que está empeñado un conjunto de países, con buena voluntad y ánimo sacrificado. Varios países han denunciado que las autoridades militares del aeropuerto prohibieron el aterrizaje de aviones con material y personal médico, hospitales de campaña, medicamentos, etc. También se ha impedido y puesto precio a la actividad periodística, con preferencias y exclusiones arbitrarias y sesgadas. Evo espera un pronunciamiento de todos los pueblos del mundo «contra esta ocupación militar en Haití».

En el prioritario deber de solidaridad con Haití, es evidente que la ONU debe tomar el timón.

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