Otro día amargo en Medio Oriente

Claire Snegaroff Sajinin, Israel, AFP

 

La multitud marcha por la calle de los «Mártires de Al Aqsa», eje central de la ciudad de Sajinín, rebautizada en memoria de dos jóvenes árabes israelíes muertos por la policía israelí en octubre pasado.

Este año, el tradicional «Día de la Tierra» tuvo para los árabes israelíes un gusto amargo de Intifada.

Los años precedentes, Sajinín, en Galilea, en el norte de Israel, recordaba la memoria de dos de sus habitantes muertos durante las manifestaciones contra la confiscación de tierras por parte del Estado de Israel en 1976. Un «día nacional» para los árabes israelíes.

Pero este año, la ciudad recuerda sobre todo a Walid Abu Salé y Eimad Ganaim, dos jóvenes muertos en octubre pasado durante manifestaciones en apoyo a la revuelta palestina que acababa de estallar en los territorios ocupados.

«Su sangre no fue derramada por nada, nosotros continuamos la lucha», corean los manifestantes, unos 10.000, que recorren lentamente las calles de la ciudad en huelga.

En la tranquilidad del cementerio, dos mujeres con velos lloran sobre la tumba de sus hijos. Son las madres de Walid y Eimad.

A lo lejos, la manifestación ruidosa y colorida, con banderas negras, rojas y con los colores de Palestina, se aproxima.

«Todos somos sus hijos», gritan los manifestantes. Entonces, la multitud interrumpe su marcha por algunos instantes para rezar y permanecer en silencio.

Una adolescente viste una camiseta que proclama «Ellos mataron a Eimad, ellos mataron a la humanidad».

Muchos temían que esta manifestación degenerara a raíz de la Intifada que retumba en los territorios –y que este viernes costó la vida a cuatro manifestantes palestinos– y del recuerdo de las 13 víctimas árabes israelíes muertas durante los disturbios de octubre pasado.

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