Los comandos kamikazes talibanes atacaron sede de gobierno en Kabul
Se trata de uno de los ataques más sangrientos de los cometidos en Kabul desde que las fuerzas internacionales lideradas por Estados Unidos derrocaron al régimen islamista de los talibanes a finales de 2001.
Por la noche, el gobierno anunció la muerte de siete insurgentes.
La calma había vuelto a la capital, sobrevolada por helicópteros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Según el ministro del Interior, Mohammad Hanif Otmar, murieron cinco personas: un agente de inteligencia afgano, dos policías y dos civiles, entre ellos un niño.
También resultaron heridas otras 71, entre ellas 35 civiles, añadió Atmar.
El presidente Ahmid Karzai declaró por la tarde que la seguridad había sido «restablecida» y la situación se encontraba «bajo control».
El comando -integrado por una veintena de kamikazes, según los talibanes- atacó a una hora de gran afluencia. Su blanco: varios ministerios, el Banco Central y un centro comercial cercano a la plaza Pachtunistán.
«Los objetivos son el palacio presidencial, los ministerios de Justicia, de Finanzas y de Minas, y el Banco Central», declaró por teléfono a AFP Zabibulá Mujahid, un portavoz talibán.
Al final del día el ministro del Interior hizo un resumen de lo sucedido.
La primera explosión se produjo frente al Banco Central, donde un agente de inteligencia vio a un kamikaze que activó el cinturón de explosivos que llevaba. Eran las 9.50 locales (5.20 GMT).
Al cabo de cinco minutos, «dos o tres kamikazes» entraron al centro comercial Qari Sami.
Un kamikaze que conducía una ambulancia hizo estallar el vehículo cuando las fuerzas de seguridad intentaron pararlo. Un empleado de la AFP estaba presente cuando se produjo la explosión.
Una tercera explosión se oyó cerca de una mezquita sin que por el momento se conozca su causa.
Hacia las 13 (8.30 GMT), tres kamikazes talibanes entraron en un viejo hotel que da a la plaza Pachtunistán.
Entonces los talibanes se atrincheraron con dos niños que secuestraron en este edificio, cerca de un cine. Tras una negociación, los niños fueron liberados.
Pero los talibanes abrieron fuego contra un oficial que avanzaba hacia ellos, ante lo cual las fuerzas de seguridad respondieron con granadas incendiarias.
«A las 13.15 (9.45 GMT) todos los asaltantes estaban aniquilados», según Atmar.
Un total de siete miembros del comando talibán murieron, cinco al ser alcanzados por disparos de las fuerzas de seguridad afganas y dos al activar bombas, anunció el ministro del Interior.
Los ataques eran poco frecuentes en Kabul desde la caída de los talibanes a finales de 2001, pero en los últimos meses fueron cobrando fuerza a medida que la insurrección ganaba terreno pese a la presencia de más de 113.000 soldados extranjeros.
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