PORTAAVIONES FRENTE A HAITI

La tripulación de un portaaviones anclado frente a Haití trabaja para hacer llegar a las desesperadas víctimas del sismo agua potable, un bien más que precioso en ese pobre y devastado país.

El agua es producida en el «USS Carl Vinson» y el procesamiento, cuyos detalles son mantenidos bajo secreto, se basa en la energía producida por los propios reactores nucleares del navío, explicó el capitán Bill McKinley, uno de los responsables de la desalinización del agua.

El calor producido por el reactor es utilizado para aumentar la temperatura del agua bombeada del mar hacia el barco. El vapor, que no contiene sal, es acumulado para su posterior destilación.

«Hay cuatro unidades destiladoras de agua que pueden producir 100.000 galones (378.541 litros) por día», explicó McKinley. «Realmente es agua pura potable y la utilizamos tanto para beber como para las necesidades del barco», añadió.

El agua fresca producida por el buque es usada por la tripulación, pero también para hacer funcionar el barco, según McKinley.

El Carl Vinson dispone de un superávit diario de agua de entre 100.000 y 150.000 galones (unos 568.000 litros).

«No creo que ése sea el límite de nuestra capacidad. Ésta dependerá de la cantidad de contenedores disponibles y nuestra posibilidad de transportarlos», dijo el capitán. En la plataforma del portaaviones se instaló un centro de distribución de agua a fin de facilitar la entrega a los haitianos.

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