Chile enfrenta la elección más reñida de los últimos 20 años
Piñera, de 60 años y quien es candidato por segunda vez, ganó la primera vuelta con 14 puntos de ventaja sobre el ex presidente Frei y ha liderado todas las encuestas, pero la última de ellas, revelada el miércoles pasado, redujo su ventaja a 1,8% (50,9 contra 49,1%), con lo cual se espera una pelea voto a voto este domingo.
Adicionalmente, el político revelación de la campaña, Marco Enríquez Ominami, quien obtuvo 20% en la primera vuelta de diciembre, dio su apoyo a Frei, con lo cual agregó un elemento más al suspenso de la situación.
Para la Concertación, una coalición de cuatro partidos de centro izquierda, que ha gobernado durante 20 años desde la salida del dictador Augusto Pinochet, esta elección significa por primera vez un riesgo real de perder el poder.
Lo paradójico es que esto se da cuando la presidenta, Michelle Bachelet, tiene una cuota de popularidad de 80%, a la cual no ha logrado alcanzar Frei, un político frío y poco carismático, quien ya gobernó Chile entre 1994 y 2000.
Aún así, Frei, de 67 años, llega a la elección con posibilidades de ganar y es precisamente porque Bachelet se la ha jugado toda a favor de su candidatura, en medio de quejas de Piñera de que la mandataria ha incurrido en un intervencionismo electoral abusivo.
«Es abusivo lo que ha hecho el gobierno, uso y abuso de los recursos públicos, de las instituciones públicas e incluso de los funcionarios públicos. La campaña de intervención que ha hecho no es justa y no es limpia», dijo Piñera este viernes a una radio local.
Se refería a toda la movilización estatal a favor del oficialista y la gota que colmó el vaso a una declaración de Bachelet del jueves, en la que dijo que votaría por Frei por considerarlo una persona honesta y porque cuando fue presidente separó los negocios de la política.
El mensaje contra Piñera no podía ser más claro: con intereses en varios sectores de la economía, este no se ha desprendido de sus acciones en varias empresas, en particular las que posee en la aerolínea LAN.
Pero si los adherentes de Frei ven eso como un lastre, varios influyentes analistas perciben el éxito empresarial de Piñera como una de sus fortalezas.
«Para muchos este factor no lo está afectando, sino que lo beneficia. Si Piñera es capaz de crear riqueza para él, muchos pueden pensar que también puede hacerlo para todos», dice la analista Marta Lagos.
Piñera también se ha beneficiado de un país que de a poco deja atrás el tema de los derechos humanos.
En esta primera elección presidencial, tras la muerte de Pinochet, las menciones a ese régimen son escasas y el interés se ha centrado en si Piñera emplearía en un eventual gobierno suyo a colaboradores de la dictadura.
«El hecho de haber trabajado para un gobierno, incluyendo el gobierno militar, no es pecado ni es delito; lo que es pecado son los que atropellaron los derechos humanos», dijo recientemente Piñera.
Si pudo decir eso sin ser criticado fue gracias a que en el pasado, él marcó una distancia con Pinochet, e inclusive votó ‘No’ en el plebiscito sobre la continuidad del dictador en 1989.
Frei ha centrado su campaña en garantizar que los beneficios sociales actuales se mantengan.
Una vez en la recta final de la campaña, e intuyendo lo cerrada de la contienda, Frei hizo un llamado este viernes a vigilar las urnas.
«Cada voto cuenta, un voto por mesa hará la diferencia en esta elección», señaló Frei, agregando que «hay que estar preparado, hay que tener todo el equipo de gente de apoderados y de abogados para defender cualquier cosa que pase al momento del recuento».
«Contemos los votos en forma limpia y transparente», replicó Piñera.
S evidencia la preocupación por la elección más reñida de los últimos 20 años.
Compartí tu opinión con toda la comunidad