Doble rasero. Los terroristas se pasean libremente en EEUU

Cuba no es terrorista

El Departamento de Estado incluyó arbitrariamente a Cuba en la lista de estados «patrocinadores del terrorismo», cuando la verdad es que Cuba lucha contra todas las formas de terrorismo y que en EEUU los culpables de atentados terroristas contra Cuba se pasean como Perico por su casa.

La medida se adoptó a raíz de un fallido atentado en un vuelo de Northwest Airlines de Amsterdam a Detroit en la pasada Navidad, e incluye a Cuba en una nómina de 14 países. Los viajeros procedentes de los mismos serán objeto de medidas adicionales de control de seguridad, las que se aplicarán también a cualquier pasajero que haga escala en dichos países.

Cuba cobró notoriedad en estos primeros días de 2010 por varios hechos: el aniversario 51º de su revolución el 1º de enero; la entrada de Fidel Castro en La Habana el 8 de enero; y una reflexión de Fidel Castro al respecto, titulada «El mundo medio siglo después», en el cual revela aspectos desconocidos de estos hechos históricos y luego se proyecta a la Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague, desmenuzando las maniobras de Obama y planteando la unión de pueblos y gobiernos para la próxima instancia en México, con la finalidad de alcanzar acuerdos obligatorios de reducción de la emisiones y de aportes de los países más industrializados (y más contaminantes) para neutralizar sus efectos en los países en desarrollo.

La medida del State Department ha sido calificada internacionalmente de absurda, ridícula y propia de un doble rasero.

Quiero agregar la opinión muy significativa de Max Lesnik, que es director de Radio-Miami.

Expresa: «Poco le ha importado al gobierno de Estados Unidos que los extremistas musulmanes de Al-Qaeda seguidores de Osama bin Laden nada tengan que ver con Cuba y el gobierno cubano. Y que Cuba es un país víctima del terrorismo.

Que hay terroristas cubanos, es cierto. Pero esos terroristas no están en La Habana sino en Miami.

Y uno de ellos, bien notorio por cierto, es Luis Posada Carriles.

Su especialidad en terrorismo es precisamente la de hacer estallar en el aire aeronaves civiles con pasajeros a bordo, como el avión de Cubana de Aviación que el 6 de octubre de 1976 cayó al levantar vuelo de Barbados provocando 73 víctimas del atentado terrorista orquestado por este siniestro personaje de origen cubano que irónicamente vive y se pasea impunemente por Miami.

Afirmar que Cuba es una amenaza terrorista para EEUU movería a risa si no fuera por las graves consecuencias que tiene para Cuba y los cubanos de aquí y de allá tan absurda y falsa acusación».

Agrega que en los más de 30 años desde que se restablecieron los vuelos entre Miami y La Habana nunca las autoridades norteamericanas interceptaron a un viajero procedente de la isla en posesión de algún artefacto explosivo. Con una excepción que destacamos en recuadro.

Pero hay mucho más que decir en el tema de EEUU, Cuba y el terrorismo.

Empezando por el informe de la Comisión Investigadora del Senado de EEUU presidida por el senador Frank Church, que documentó acciones militares, actos terroristas e intentos de asesinato de líderes cubanos por parte de los servicios de Inteligencia de EEUU, lo cual motivó la Orden Ejecutiva Nº 11905 del presidente Gerald Ford prohibiendo a la Comunidad de Inteligencia involucrarse en el asesinato de líderes extranjeros.

Por otra parte, Cuba realizó ingentes esfuerzos para impedir que elementos terroristas salieran de su territorio hacia EEUU, incluso cometiendo crímenes, apoderándose por la fuerza de naves y aeronaves. Cuando llegaban a EEUU, estos elementos constituyeron organizaciones terroristas como Omega 7, Alpha 66 y CORU, encabezados por siniestros personajes, entre ellos Orlando Bosch, Andrés Nazario Sargent, Eduardo Arosena y el propio Posada Carriles. Operaron contra Cuba y en otros países, participaron en el asesinato de Orlando Letelier, ex canciller de Allende, en Washington, y practicaron acciones terroristas en Miami y Nueva York.

En fechas más recientes, a partir del 12 de abril de 1997, comenzó una ola de atentados con bombas a instalaciones turísticas en La Habana.

La campaña de terror abarcó a una docena de concurridos hoteles como el Nacional, Capri, Meliá­Cohiba, Château Miramar, Tritón, la famosa Bodeguita del Medio, así como el Hotel Copacabana, donde resultó muerto el turista italiano Fabio di Celmo. Sobre estos hechos Cuba proporcionó abundante información al FBI, que debe dormir en el fondo de algún cajón de escritorio.

Porque quienes participaron en estos actos terroristas y las organizaciones que los financian, como las arriba citadas, se jactan públicamente de sus acciones, dicen que son «actos legítimos en la guerra contra Castro», gozan de impunidad absoluta en EEUU, aparecen en TV y en diarios como «The New York Times» y el «Miami Herald».

Uno de estos asesinos, Agustín Tamargo, pidió por una emisora radial de Miami una «licencia de tres días para matar en Cuba» a la caída del gobierno revolucionario.

La conclusión inmediata de este ex abrupto del gobierno de Obama es que instaura nuevas restricciones a los viajes de y hacia Cuba, que se suman a las del infame bloqueo que pronto cumplirá medio siglo.

 

EL CHIVO TERRORISTA

«El incidente más sonado con un pasajero procedente de Cuba fue el de un cubano residente en Miami que al llegar desde La Habana al aeropuerto de Miami traía un extraño bulto en una bolsa de nailon, que despertó sospechas. Abierto el paquete, no contenía un artefacto explosivo, sino la cabeza cercenada y sangrante de un chivo cubano que el viajero pretendía introducir como ofrenda religiosa para un rito de santería afrocubana» (Max Lesnik, Radio-Miami).

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