De la Rúa recibe apoyo de Alfonsín, Alvarez y Menem
Por Isidoro Gilbert – Argentina
Por la mañana a primera hora, el presidente habló con el líder radical Raúl Alfonsín quien justificó la aprobación de legisladores de su partido al otorgamiento de plenos poderes, ya que –según afirmó– es una muestra «de confianza en el presidente».
Ya se conoce que el ex presidente es crítico de Cavallo pero respaldó en la emergencia a De la Rúa. Los legisladores de la UCR actuaron con bastante cohesión para conseguir la aprobación de la legislación que en la madrugada de la víspera la cámara alta convirtió en ley y que le otorga al gobierno, léase a Cavallo, una amplia gama de facultades para recaudar dinero, controlar los aranceles y subsidios hasta reorganizar al Estado, lo que alarma a los empleados públicos. El ex presidente fue más lejos que cuando el comité nacional de su partido otorgó un respaldo crítico a De la Rúa. Ahora dijo con respecto a las primeras medidas del nuevo titular de Economía, que «parecen políticas activas». Y no dudó en expresar que las mismas «importan un cumplimiento de lo que habíamos sostenido en la Carta de los Argentinos», el programa electoral de la Alianza. Cavallo anunció que aplicará políticas para poder crecer. Alfonsín no cree que si el plan del nuevo ministro fracasa la alternativa sea «el abismo».
Confianza
Por su gestión, el presidente recibirá hoy al jefe del Frepaso, Carlos Chacho Alvarez, que no estaba en los planes originales de la Rosada, al punto que el miércoles De la Rúa recibió a la conducción parlamentaria del Frepaso, como modo de compensar esa ausencia de la ronda política al más alto nivel. Es que Alfonsín no cree que Cavallo sea parte de la Alianza. Ella está conformada por radicales y frentistas y el ministro es un auxiliar transitorio. En los aledaños presidenciales creen otra cosa. Alvarez no pudo en cambio disciplinar su tropa: la mitad de los legisladores del Frepaso votó en contra de los poderes especiales y los disidentes se reunirán mañana para decidir si siguen o no dentro del frentismo.
Alfonsín confió que las próximas medidas económicas constituyan «una línea progresista que contemple los intereses de los distintos sectores, en el marco de la unidad nacional», y estimó que por ello deberán sumarse a la Alianza «sectores de izquierda, para defender los intereses del proletariado argentino, y otros que involucren a la burguesía nacional». Alfonsín sostuvo luego de la charla con el presidente que el Frepaso «va a tener más presencia en el gobierno», y en ese sentido anticipó que De la Rúa se reunirá con «Chacho».
Más tarde, el presidente estuvo con Carlos Menem, su predecesor, para agradecerle el papel clave de los legisladores peronistas en aprobar la ley de competitividad. No fue así en la cámara baja donde el peronismo votó muy dividido, pero en la alta, apoyó casi sin fisuras al instrumento, al presidente y a Cavallo. Este a los senadores les soba el lomo. Repudia que estén investigados por la justicia, por los sobornos cuando se aprobó la ley laboral, un asunto en que los fiscales sostienen que hay pruebas para seguir adelante con la causa. Es lo que debe decidir a corto plazo la Cámara de Apelaciones. En su momento, Cavallo demandó la renuncia de todos los senadores nacionales y anticipar el llamado a elecciones para renovarlo totalmente.
Menem negó que hombres de su partido vayan a integrar el actual gobierno, por eso de la convocatoria a la unidad nacional que formuló De la Rúa. Los acuerdos –sostuvo– se concretan en el Parlamento y deseó que el gobierno y Cavallo tengan éxito para el bien del país. Su rival en la interna peronista, el gobernador bonaerense Carlos Ruckauf, minimizó la importancia de la ronda que De la Rúa comenzó con los jefes partidarios. Es difícil conformar a todos. Un cuarto líder es Cavallo. Pero a él, el presidente, lo ve todos los días.
Compartí tu opinión con toda la comunidad