Unas 150.000 personas repudiaron a la ETA

España se negó ayer a vivir bajo el terror

El atentado tuvo lugar el martes pasado, con un coche bomba atribuido a la organización separatista vasca ETA.

La protesta en Vitoria había comenzado con momentos de tensión, cuando fuerzas de seguridad retiraron una pancarta que pedía la renuncia del «lehendakari» (jefe del gobierno vasco).

El desacuerdo en torno a los lemas de la manifestación provocó que los partidos Socialista y Popular, por un lado, y el gobierno local, por el otro, marcharan en columnas separadas.

El lema propuesto por el lehendakari, «Necesitamos la paz. Respeto a la vida. ETA para», fue juzgado insuficiente tanto por los socialistas vascos como por el gobernante Partido Popular (PP).

Por lo tanto, a pesar de las numerosas voces que llamaban a un acuerdo para evitar una división considerada «absurda», el Partido Socialista se encolumnó detrás de la consigna «Basta ya, ETA no».

Por su parte, el presidente del gobierno español y candidato a la reelección por el PP, Jos María Aznar, señaló en Palma de Mallorca que el lema «ETA, párate» del ejecutivo vasco no es suficiente, sino que es necesario un claro rechazo contra la organización separatista.

«No es cuestión de pararte, sino de saber dónde se está, si se está con unos o se está con otros», dijo Aznar.

Mientras tanto, en Pamplona unas 55.000 personas, entre ellas numerosos líderes políticos, realizaron también una marcha para mostrar su rechazo a ETA y exigir paz y libertad. El acto había sido convocado por partidos políticos, sindicatos e iniciativas civiles.

La agrupación política Herri Batasuna, considerada el brazo político de ETA, no participó en ninguna de las marchas de protesta.

El acto transcurrió con normalidad, bajo la consigna de «ETA no» y «Basta ya». En una declaración parlamentaria leída por el titular del Congreso a la multitud congregada en la céntrica plaza pamplonesa, los representantes de los distintos partidos expresaron la «más enérgica condena» del atentado del martes, al que consideraron dirigido «contra el conjunto de la sociedad, que ve recortada su libertad y sus aspiraciones de vivir en paz».

En la noche anterior a la manifestación que se realizó en la capital vasca, donde fueron asesinados Buesa y Diez, la localidad de Barakaldo, cerca de Bilbao, registró ataques de unas 30 personas encapuchadas.

Los agresores prendieron fuego a tres sucursales bancarias, una de las cuales resultó totalmente calcinada, informó la Policía.

Numerosas familias debieron abandonar sus hogares ante el peligro del fuego, pero nadie resultó herido.

Cerca de San Sebastián, la Policía detuvo a ocho simpatizantes de ETA que habían derribado un autobús. También hubo disturbios en la ciudad de Bayonne, en el sur de Francia, donde una manifestación de 1.000 personas para apoyar a un dirigente de ETA en huelga de hambre terminó con un policía herido, según fuentes oficiales.

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