En un partido de voleibol. El ataque del viernes dejó 101 muertos

Críticas en Pakistán por fallos en la seguridad tras atentado

La Policía detuvo a docenas de sospechosos y las autoridades iniciaron una investigación sobre la mala atención médica, mientras los hospitales locales del remoto noroeste se esforzaban por tratar a las víctimas que yacían en el suelo, sin suficientes medicamentos.

El kamikaze lanzó un coche bomba contra una multitud de hombres, mujeres y niños que observaban el partido de voleibol en la aldea de Shah Hasan Jan, una zona progubernamental.

La Policía indicó que la cantidad de muertos había subido a 101 y que se estaba tratando a 69 heridos, lo que convierte a este atentado en el tercer ataque más mortífero en casi tres años de una campaña extremista en este país musulmán que posee armas nucleares.

«En todo el distrito no había ningún lugar donde tratar a los heridos (…). El departamento provincial de salud es responsable de todo esto. La mayor parte de la gente murió al ser trasladada a otros hospitales», dijo Mannawar Jan, un miembro del parlamento del distrito, a la AFP.

El ministro de Salud de la Provincia de la Frontera del Noroeste reconoció que sólo uno de cada diez médicos del hospital en Lakki Marwat estaba trabajando en esos momentos, y admitió que la limitada asistencia médica había «causado más pérdidas humanas».

«Después de la explosión pasaron varias horas, pero los otros médicos no vinieron. Ignoro los motivos de su ausencia. Hemos iniciado una investigación y se creó un comité», declaró Syed Zahir Ali Shah a la AFP.

Los supervivientes buscaban restos de cadáveres bajo los escombros de unas 20 viviendas que se derrumbaron, mientras los allegados visitaban el cementerio, lloraban junto a las tumbas recientes y toda la aldea estaba de duelo.

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