El nuevo jefe de la Liga Arabe
El ministro egipcio de Relaciones Exteriores, Amr Mussa, que ocupa ese cargo desde hace 10 años, y que este miércoles fue elegido por unanimidad secretario general de la Liga Arabe en reemplazo de su compatriota Esmat Abdel Meguid, es uno de los principales artífices de la política árabe en el proceso de paz con Israel.
El renombre de Mussa, especialista de asuntos difíciles de Medio Oriente y cuyo nombre aparece en una canción de un popular músico egipcio, un fenómeno sumamente raro para un diplomático, ha traspasado desde hace tiempo las fronteras de Egipto.
Nacido en El Cairo el 3 de octubre de 1936, Amr Mussa, es un diplomático de carrera que se sumó al ministerio egipcio de Relaciones Exteriores un año después de haber terminado sus estudios de Derecho en la Universidad de El Cairo, en 1957. Primero ocupó varios puestos en el extranjero. En 1987 fue nombrado embajador por primera vez en Nueva Delhi. En 1990 pasó a Nueva York, donde dirigió la misión egipcia ante la ONU.
En marzo de 1991 fue nombrado ministro de Relaicones Exteriores, en reemplazo de Esmat Abdel Meguid, designado secretario general de la Liga Arabe, con lo que la sede de la organización panárabe volvió a Egipto.
La sede de la Liga había sido transferida a Túnez en 1979, luego de la firma del tratado de paz israelo-egipcio.
Así, Amr Mussa se encontró al frente de la diplomacia egipcia tras la reconciliación de Egipto con el mundo árabe, pocos meses antes de que se lanzara el proceso de paz en Medio Oriente con la Conferencia de Madrid, celebrada en octubre de 1991. Desde entonces, junto con el presidente egipcio Hosni Mubarak, se impuso como consejero permanente de los negociadores palestinos. El Cairo se ha convertido en el principal mediador regional en el proceso de paz.
Debe parte de su popularidad a su acertado sentido de la comunicación, apoyando en su carisma y humor.
La campaña que llevó a cabo en 1994 y 1995 contra el programa nuclear israelí y contra la «precipitación desenfrenada» de algunos países árabes hacia la normalización con Israel, y algunos ataques puntuales contra el Estado judío, dieron crédito a su popularidad.
A un punto tal que el estribillo de un popular cantante egipcio, Chaaban Abdel Rehim dedicada a la Intifada dice: «Detesto a Israel, quiero a Amr Mussa».
En enero de 1999 en Tel Aviv se negó a estrechar la mano de su entonces homólogo Ariel Sharon, hoy primer ministro de Israel.
Cuando los fotógrafos le pidieron que estrechara la mano de Sharon, Mussa respondió que había oído decir que a Sharon no le gusta estrechar manos y que se negó a estrechar la mano del presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat.
El anuncio de su candidatura a la Liga Arabe sorprendió a la prensa independiente y de oposición en Egipto, y hay quienes la interpretaron como su exclusión de la política egipcia.
Ahora, al frente de la Liga Arabe, Mussa deberá esforzarse para aportar soluciones a conflictos interárabes como el problema entre Irak y Kuwait, y el Sahara occidental, que oponen a Argelia y Marruecos, explicaron diplomáticos árabes.
Meguid concluirá su mandato al frente de la Liga Arabe el 15 de mayo próximo.
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