Tras la muerte de una bebé por balas palestinas

Atentado con bombas en Jerusalén

Al hablar ante alcaldes extranjeros reunidos en conferencia en Jerusalén, Sharon acusó a la Autoridad Palestina de «cubrir» una «ola de terrorismo» y al presidente Yasser Arafat de ser «el responsable principal».

«Sé cómo hacer frente y actuaremos en el momento y el lugar oportunos», sostuvo Sharon sin brindar mayores precisiones.

«Todo el mundo en este país es atacado directamente por Arafat y debemos hacer algo al respecto», apuntó por su lado el ministro israelí de Seguridad Pública, Uzi Landau, miembro del Likud, partido de Sharon (derecha nacionalista), y además uno de los principales artífices de la mano dura en el seno del Gobierno de unidad nacional.

En la mañana de ayer martes, un coche bomba estalló en una zona comercial del barrio de Talpiot, sur de Jerusalén oeste, causando tres heridos leves israelíes y reivindicado por el Jihad Islámico, movimiento integrista palestino. Horas después, un atentado con bomba se producía al lado de un autobús en la carretera que separa Jerusalén este de Jerusalén oeste, a la altura de la colonia judía de French Hill, causando un muerto –el kamikaze que llevaba un cinturón de explosivos– y unos treinta heridos, también israelíes. Hasta la noche no había sido reivindicado.

Según la televisión pública israelí, el conductor del autobús se encuentra en estado crítico.

Estos dos atentados coincidieron con el inicio, en Ammán, de una cumbre de la Liga Arabe, durante la cual Israel y Sharon fueron vilipendiados por la mayoría de los oradores, y en especial los palestinos.

Arafat acusó en su discurso a Israel de «asesinar el proceso de paz». El ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo, dijo que «la política de Ariel Sharon es responsable del recrudecimiento» de la violencia en los últimos días.

El ministro kuwaití de Relaciones Exteriores, jeque Sabah al Ahmed Al Sabah, estimó que «la situación crítica de la causa palestina exige la unificación de las filas árabes, para adoptar resoluciones eficaces».

La violencia se tradujo el lunes en la muerte de una bebé israelí de 10 meses, asesinada por un francotirador palestino. La pequeña estaba con sus padres, colonos, en el enclave donde unos 400 colonos extremistas judíos viven en Hebrón, sur de Cisjordania.

Todos los movimientos palestinos convocaron a una «jornada de la ira» para marcar el inicio de la cumbre de Ammán. Esas manifestaciones desembocaron en enfrentamientos con el Ejército israelí en los territorios palestinos, en los que tres palestinos resultaron heridos.

A pesar del creciente hartazgo en la opinión pública israelí frente a la multiplicación de ataques, Sharon, que en la tarde presidió una reunión del gabinete de seguridad con varios de sus ministros, se abstuvo, por el momento, de responder.

La radio pública israelí, citando a responsables de la presidencia del Consejo, dijo que los participantes en esa reunión de seguridad se comprometieron a luchar contra el «terrorismo» en función de «su desarrollo en el terreno», pero se desconocía si se había adoptado medidas concretas en ese sentido. Los ataques precedentes costaron la vida a 12 israelíes y a los autores de dos de los atentados. El comandante del Ejército israelí en Hebrón, el coronel Noam Tibon, atribuyó la muerte de la bebé, el lunes, a un miembro del Fatah, movimiento de Arafat.

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