Desde los territorios palestinos cercados
l cerco a los territorios palestinos, el bloqueo de las carreteras y la construcción de zanjas alrededor de los poblados, está siendo considerado, conjuntamente con las sanciones a Irak, en la cumbre de los 22 países árabes reunida en Amman, capital de Jordania, con la presencia del secretario general de la ONU, Kofi Annan.
Sharon en Washington
Ariel Sharon debutó viajando a Washington para «reforzar las relaciones especiales entre Israel y Estados Unidos» y recabar el apoyo del presidente Bush a su política, que exacerba la agresividad de Barak. La estrecha comunión entre ambos países se mantiene, acaso reforzada. Por una parte, el presidente se mostró de acuerdo en postergar sine die las negociaciones con los palestinos. Segundo, Bush respaldó a Sharon en su negativa a admitir la presencia de una fuerza de observadores militares de la ONU para proteger a los palestinos cercados en sus territorios.
Este punto es particularmente importante. Lo planteó la Unión Europea y solicitó a EEUU que no vete una resolución del Consejo de Seguridad en ese sentido. EEUU se negó, y envió al lugar una inocua misión presidida por el senador George Mitchell. A su vez, Sharon rechazó la propuesta formulada por el secretario general de la ONU respecto a la misión de observadores militares, y también hizo oídos sordos a su demanda de no seguir extendiendo –como ocurre ahora mismo– los asentamientos judíos en territorios palestinos, en una política de hechos consumados.
Los palestinos reclaman a Sharon que ponga fin al bloqueo y regrese a la mesa de negociaciones. A su vez, la cumbre de Amman solicita al Consejo de Seguridad que «asuma sus responsabilidades para asegurar una protección internacional a los palestinos bajo ocupación israelí y constituir una fuerza para llevar adelante esa misión».
El status de Jerusalén
Pero hay más: en una decisión escandalosa, Bush declaró la semana pasada su intención de iniciar el procedimiento para trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén.
Esto sí que implica la violación descarada de todas las normas internacionales vigentes desde la proclamación del estado de Israel, así como todas las resoluciones posteriores de la ONU. Por algo absolutamente todas las embajadas –con la única excepción de la de Costa Rica– están instaladas en Tel Aviv. Estados Unidos tiene en pleno centro de Tel Aviv su embajada, cual gigantesco bunker. Una resolución de este tipo agregaría un precedente gravísimo, y colocaría decididamente a Estados Unidos al margen de la ley internacional.
Recuérdese que Israel ha violado resoluciones fundamentales de la ONU una y otra vez, casi siempre en la exclusiva compañía de EEUU, enfrentando a la comunidad mundial. Tampoco aquí acaban las transgresiones. El gobierno de Israel ha dado luz verde a la construcción de 3.000 nuevas viviendas en el sudeste de Jerusalén, en plena zona palestina, otro hecho consumado basado también en la supremacía militar y que se suma a la extensión de sus colonias en territorio palestino.
Una carta desde la Universidad de Birzeit
Los docentes y personal de la Universidad de Birzeit enviaron al mundo el siguiente mensaje:
«Los soldados israelíes con sus tanques nos impiden llegar a nuestra Universidad, ya que bloquean la única carretera que conduce a ella. El sufrimiento de los palestinos en los poblados de los alrededores, cortados de sus servicios de salud, escuelas y mercados, es también agudo. Las protestas han sido repelidas con balas y gases lacrimógenos.
La ola de violencia contra la población palestina ha alcanzado proporciones sin precedentes. La política de sitio del ejército israelí, cortando las rutas y cavando zanjas alrededor de las ciudades y pueblos ha ido en un proceso de escalada, imposibilitando a los pobladores satisfacer sus necesidades básicas. Esta política alcanzó ahora a la Universidad de Birzeit, impidiendo a los estudiantes asistir a las clases, los laboratorios y la vida académica.
El 7 de marzo, al caer la noche, el ejército israelí destruyó 400 metros de asfalto de la única carretera que une la ciudad de Ramalá con nuestra Universidad y otros 33 poblados que suman 65.000 habitantes, lo que distorsionó completamente su vida diaria al impedir la entrada de vehículos, ambulancias y provisiones.
La mayor parte de las poblaciones palestinas han sido bloqueadas herméticamente, contraviniendo la ley internacional, particularmente la 4ª Convención de Ginebra respecto a los civiles. Estas medidas son, en el pleno sentido del término, crímenes de guerra. Integran una estrategia aplicada por sucesivos gobiernos en la Franja de Gaza y la ribera occidental, para sojuzgar a toda la población palestina».
Una propuesta de corte nazi
Un cable reciente decía: «Palestinos en Cisjordania se lanzaron a las calles en masivas marchas de protesta contra el bloqueo israelí. En Ramalá, centenares de palestinos que protestaban contra las restricciones israelíes a los desplazamientos tomaron un retén del ejército, donde izaron la bandera nacional y abrieron la carretera al tránsito, coreando: «Â¡Fuera ocupantes, liberar Palestina!» mientras adolescentes plantaban banderas palestinas en el terreno.
Una delegación de los 15 países de la Unión Europea, presidida por la canciller sueca Anna Lindh, solicitó a Sharon el alivio del bloqueo, que arruina la economía palestina, provoca una pérdida de 11 millones de dólares diarios y eleva la tasa de desempleo a casi la mitad de la población activa, de modo que más de un millón de palestinos vive por debajo del umbral de pobleza. Sharon se negó.
Pero el ex jefe de la Inteligencia militar israelí, general Shlomo Gazit, aportó una solución: limitar la tasa de procreación y adoptar una política que asegure que en el territorio israelí «se restrinja en la mayor medida posible el número de árabes» (cable de ANSA del 26.III). ¿Cómo lograrlo?
Esta es su respuesta: «Israel necesita una dictadura, al menos por unos años».
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