OPINION INTERNACIONAL

PROYECCION INTERNACIONAL DE CUBA

De inmediato, aporta hechos probatorios: «La visita a La Habana de 41 Jefes de Estado o Gobierno y de 78 cancilleres confirma el incremento del apoyo y solidaridad que concita nuestra justa causa». Y este otro: «La condena al bloqueo por la Asamblea General de la ONU alcanzó un nivel sin precedentes, 187 naciones votaron por su eliminación inmediata e incondicional. El Grupo de Río, el Movimiento de Países No Alineados, varias cumbres del ALBA y otros foros multilaterales rechazaron de manera contundente la guerra económica contra Cuba». Y concluye: «La actual administración norteamericana ignora los reclamos de la comunidad internacional y de sectores crecientemente mayoritarios de su país que abogan por un cambio en la política de EEUU hacia Cuba».

Hace referencia luego a las disposiciones adoptadas por el gobierno de Barack Obama en relación a los viajes de los emigrados a Cuba (que se producen en número elevado) y a las remesas a los familiares, pero las sitúa en el siguiente contexto: «A pesar de la enorme campaña propagandística desplegada para confundir al mundo acerca de una aparente disposición a dar un giro en el diferendo bilateral, alegando la derogación da las restricciones a los viajes de los emigrados cubanos y las remesas a sus familiares, lo cierto es que se mantienen intactos los instrumentos de la política de agresión a Cuba y el gobierno de Estados Unidos no renuncia a destruir la Revolución y generar un cambio de nuestro régimen económico y social».

En efecto, en las últimas semanas se multiplicaron, como es notorio, los actos que implican «un aliento a la subversión abierta y encubierta contra Cuba» y en particular la detención de un ciudadano norteamericano («contratista» en la jerga del State Department) «que se dedicaba al abastecimiento ilegal con sofisticados medios de comunicación vía satélite a agrupaciones de la ‘sociedad civil’ que aspiran a conformarse en contra de nuestro pueblo», dice Raúl Castro. Dichas actividades están financiadas con 55 millones de dólares (ésta es la parte pública) del presupuesto federal de Estados Unidos dedicados a la agresión radial y televisiva contra la isla.

No obstante todo ello, el presidente cubano ratifica su disposición a discutir todos los problemas pendientes con el gobierno estadounidense en un pie de igualdad. Esto vale como una definición oficial, análoga a la que formuló en la Cumbre de Trinidad y Tobago: «Aprovecho esta otra oportunidad ­expresó- para ratificar la sincera voluntad de Cuba de solucionar definitivamente el diferendo con Estados Unidos a partir de un diálogo respetuoso, entre iguales, sobre cualquier asunto, sin menoscabo para nuestra independencia, soberanía y autodeterminación». O sea, sin ningún tipo de condicionamiento, y esto sirve también como respuesta a recientes declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Clinton sobre Cuba.

Se reiteran asimismo los conocidos pronunciamientos contrarios al establecimiento de siete bases militares norteamericanas en Colombia y de condena al golpe militar impune en Honduras, que Cuba comparte con la gran mayoría de los países de América Latina y el Caribe. Se agrega la reiteración del comunicado especial de los países del ALBA acerca de la Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, que «concluyó sin resultados tangibles para atenuar los peligros que acechan la supervivencia de la humanidad a causa del egoísta e irracional modelo consumista».

Esto para Cuba no es un problema de futuro sino de presente, porque como país insular, al igual que otras naciones caribeñas, sufre en carne propia los efectos del cambio climático con huracanes cada vez más potentes y frecuentes, intensas sequías y el riesgo de que la elevación del nivel medio del mar afecte sensiblemente los territorios. Respecto a esta realidad dramática, Cuba ya ha adoptado medidas poniendo en marcha un programa estratégico de trasvases de agua desde los macizos montañosos oriental y central, de Sancti Spíritus hasta Guantánamo.

Asimismo se proponen sembrar árboles de todo tipo y continuar educando a las nuevas generaciones en una cultura de amor a los bosques y a la naturaleza. A la vez, los científicos cubanos están elaborando un macroproyecto sobre peligros y vulnerabilidad costera para los años 2050-2100 que será sometido en breve al Consejo de Ministros, en el marco de planes de desarrollo estratégico. La Revolución mira a largo plazo.

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