MONDO CANE

Un informático hizo creer a la CIA y a otras oficinas estadounidenses que la cadena de televisión qatarí Al Yazira se comunicaba mediante mensajes cifrados con agentes de Al Qaeda para darles objetivos de atentados, según una investigación de la revista Playboy.

A partir de 2003, Dennis Montgomery, encargado de una pequeña sociedad informática de Nevada (oeste), logró convencer al gobierno estadounidense que las señales transmitidas por la televisión satelital de Qatar contenían códigos que indicaban sus futuras misiones a los terroristas, la longitud y latitud de sus objetivos y a veces fechas y números de vuelo, indicó el artículo.

El informático, un estadounidense que aseguraba ser el único en tener la tecnología capaz de decodificar estos mensajes, llevó a fines de 2003 a las autoridades estadounidenses a lanzar una alerta anti-terrorista, provocando la anulación de varios vuelos transatlánticos, asegura el autor del artículo, que cita a responsables de la CIA. Escépticos respecto de los hallazgos del presunto científico, algunos miembros de la CIA finalmente descubrieron el engaño en 2004, indicó el periodista.

Sin embargo, pese a que se detuvo su colaboración con la CIA, Montgomery logró convencer a otras oficinas sobre la eficacia de su tecnología. En enero de 2009 firmó un contrato de investigación por un valor de 3 millones de dólares con la Fuerza Aérea, antes de declararse en quiebra unos meses después. Según Playboy, el hombre es objeto de varias demandas judiciales.

Dos madres británicas han declarado la guerra a la «rosificación», la omnipresencia del rosa en el universo de las niñas, un fenómeno relativamente reciente que va más allá del color y que según ellas limita las aspiraciones de las pequeñas.

Emma y Abi Moore, dos hermanas gemelas de 38 años, lanzaron ‘PinkStinks’ (‘El rosa apesta’) en 2008 para «desafiar la cultura del rosa basada en la belleza por encima de la inteligencia» que desde hace unos 15 años invade todos los ámbitos de la vida de las niñas prácticamente desde la cuna.

«Queremos abrir los ojos de la gente sobre lo que está pasando en el marketing dirigido a los niños», explica Emma Moore, para quien la rosificación abarca desde la moda hasta la televisión o Internet, pasando por los juguetes, contra los que dirigen específicamente su campaña navideña.

«Estas Navidades», reza su blog, «queremos que las niñas sepan que pueden ser todo lo que quieren ser, independientemente de lo que lo que los fabricantes quieran venderles». Y es que las empresas invierten 100.000 millones de libras (160.000 millones de dólares) anuales sólo en el Reino Unido en publicidad para conquistar el lucrativo mercado de los niños, consumidores presentes y futuros, según un estudio gubernamental publicado la semana pasada.

Basta con entrar en cualquier juguetería para darse cuenta de la monocromía que reina en las secciones para niñas. El rosa no es sólo el color de las muñecas y los disfraces de princesa, sino también de bicicletas, teléfonos, guitarras e incluso juegos hasta hace poco unisex.

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