OPINION INTERNACIONAL

RAUL EN LA ASAMBLEA NACIONAL

En el balance se destaca que Cuba se vio obligada a realizar dos ajustes consecutivos en el plan de la economía a causa de la crisis económica mundial (que provocó una sensible disminución de los ingresos proyectados y dificultades adicionales para la obtención de créditos, todo lo cual se agregó al bloqueo estadounidense) y por los daños devastadores de los tres huracanes en el último cuatrimestre de 2008. En el presente año el PIB creció apenas 1,4%, y el presupuesto aprobado por la Asamblea para 2010 prevé un aumento del 1,9%, sobre la base de que «a pesar de pronósticos triunfalistas, el año 2010 será difícil y se mantendrán las restricciones financieras derivadas de la crisis», según sostuvo el presidente cubano.

En el discurso se formula una serie de consideraciones sobre los planes de inversiones para 2010 y sus proyecciones para el período 2011-2015. Raúl Castro se refiere también a las negociaciones para reprogramar el pago de las deudas con los acreedores, y entra de lleno al problema vital de la producción de alimentos. Menciona resultados alentadores en la producción de leche, que ha permitido ahorro de divisas en la importación de leche en polvo, y en otros rubros de producción, pero enfatiza el papel a desempeñar por el programa de agricultura suburbana bajo modelos de gestión que involucren tanto a la empresa estatal como a cooperativas, campesinos individuales, usufructuarios de la tierra y otras formas. «Se impone liberar en esta esfera, como en todas las demás, a las fuerzas productivas de restricciones para su desarrollo», dice Raúl, y ello implica que «tras cumplir con las entregas pactadas con el Estado, los productores puedan vender directamente en el mercado los excedentes, bajo las reglas de la oferta y la demanda». Al respecto deben estudiarse nuevas formas de financiamiento bancario y el tema de los impuestos, «herramienta a la que tendremos que habituarnos en poco tiempo».

Otro aspecto de reciente aplicación es la entrega de tierras en usufructo, que se está consolidando pero «no sin algunas dificultades y manifestaciones de favoritismo que estamos enfrentando con firmeza y los infractores, beneficiados y benefactores, tendrán que atenerse a las consecuencias». El hecho es que se han entregado alrededor de 920 mil hectáreas a más de 100 mil beneficiarios, lo que representa el 54% del área ociosa, señala el presidente, para quien «esta tarea encierra enormes potencialidades en la producción de alimentos», además de reorientar la fuerza de trabajo excesiva en otros sectores.

Se examina también la posibilidad de introducir dos turnos de trabajo (o incluso tres) en algunas obras y se aborda críticamente el tema del ausentismo, en particular en algunas fechas especiales. «Cuba es quizás hoy el único país del planeta en que estas cosas suceden», dice cáusticamente Raúl Castro, y cita como responsables a «jefes no convencidos ni comprometidos con el papel que les corresponde jugar». Esto da una idea del tono del discurso, máxime cuando a renglón seguido agrega: «No nos llamemos al autoengaño, es necesario romper la barrera psicológica que nos impide avanzar en ésta y otras tantas áreas».

El presupuesto del Estado aprobado por la Asamblea tiene un déficit del 3,5% del PIB. «Estamos seguros, dice Raúl Castro, que sin afectar la calidad de la salud y de la educación que se brinda gratuitamente a todos los ciudadanos, e incluso mejorándola, es posible reducir considerablemente los gastos. Algo hemos avanzado en esa dirección», y cita ejemplos en la esfera de la educación, precisamente. En cuanto a la salud, destaca el exitoso enfrentamiento a la pandemia del virus A H1N1 y la erradicación del dengue (logro que Cuba comparte con Chile y Uruguay).

Por voto directo y secreto la Asamblea eligió 7 nuevos integrantes del Consejo de Estado, entre ellos dos vicepresidentes: Ramiro Valdés y Gladys Bejarano, contralora general de la República. El presidente destacó que por primera vez ese cargo era ocupado por una mujer y dijo que haría todo de su parte para que los vestigios de prejuicios que aún pudieran existir al respecto fueran cediendo hasta lograr que «se promuevan a los cargos de dirección a todos los niveles, por sus méritos y su preparación profesional, a las mujeres y los negros».

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