SIMBOLO DEL CINISMO NAZI

El eslogan vulgarizado por el pastor alemán Lorenz Diefenbach, muerto en 1886, en su libro «Arbeit Macht Frei», fue retomado por los nazis en 1930.

Al principio, los nazis lo utilizaban con fines de propaganda en la lucha contra el elevado desempleo en Alemania, pero años más tarde se convirtió en una consigna en los campos de trabajo y exterminio alemanes.

La idea de utilizarla en los campos se le atribuye al SS Theodor Eicke, uno de los responsables de la concepción y organización de las redes de campos nazis.

«Arbeit macht frei» figuraba en la entrada de los campos de Dachau, Gross­Rosen, Sachsenhausen, Theresienstadt, Flossenburg y Auschwitz, el mayor de todos los campos de exterminio.

Fabricada en julio de 1940 por un prisionero polaco, el herrero Jan Liwacz, la inscripción de Auschwitz es de acero, mide cinco metros y tiene una particularidad: la B de la palabra Arbeit está invertida.

Según una interpretación perpetuada por los sobrevivientes, la B invertida simbolizaba la insumisión y la resistencia a la opresión nazi, explicó Sawicki.

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