"RETOMEMOS EL PODER"
Más de 2.000 manifestantes trataron ayermiércoles de entrar en el Bella Center, donde se celebra la conferencia sobre el clima de Copenhague, y se toparon con un amplio e impresionante dispositivo que los repelió. Cientos de manifestantes, bloqueados a 200 metros del centro de la conferencia sobre el clima por una barrera infranqueable de alambradas, furgones y policías, gritaban su frustración por no poder acercarse a la meta con frases como «¡Retomemos el poder!» o «¡El poder al pueblo!».
Cada tentativa de la multitud de abrirse camino era repelida a golpes de porra y proyección de spray irritante en los ojos. Los gritos de los manifestantes apenas se perciben en el interior del edificio donde se celebra la conferencia de la ONU y siguen las negociaciones. «¡Qué vergüenza!», gritaban a los policías Thomas y Anna, una pareja de jóvenes alemanes presentes en primera línea. «Esto es a lo que se parece la democracia», se oía entre la multitud, compuesta en su mayoría de jóvenes de entre 15 y 30 años, rodeados de numerosos periodistas.
La manifestación, bautizada «Reclaim Power» («Retomar el poder»), salió poco antes de las 10H00 de una pequeña estación de tren de las afueras de Copenhague. La organizaron dos colectivos radicales muy implicados en las manifestaciones diarias que animan la quincena en Copenhague, Climate Justice Action (CJA) y Climate Justice Now. El objetivo era entrar sin violencia en el Bella Center, cuyo perímetro está acordonado por 6 kilómetros de alambradas, y celebrar en el interior del edificio una «Asamblea del Pueblo», según explicó a l’AFP Peter Nielsen, un portavoz de los activistas del CJA. Una hora antes de la llegada del desfile principal –cuya manifestación estaba autorizada– un primer grupo de varios cientos de personas trató, también sin éxito, de infiltrarse en el interior del edificio, esta vez por la parte trasera. La principal manifestación finalizó sin detenciones sobre las 15H00, tras tres horas de tensos intercambios con la policía, pero la primera oleada se saldó con unas 200 personas detenidas. Otros aproximadamente 50 manifestantes fueron arrestados en otros sectores de la capital. Los organizadores, que denunciaban «15 años de fracaso de la diplomacia sobre el clima», pedían el abandono del recurso a las energías fósiles, la relocalización de la producción alimentaria y el reconocimiento de una «deuda» ecológica de los países del Norte hacia el Sur. Cerca de 300 personas acreditadas, miembros de ONG pero también delegados de países pobres que se sienten ignorados, salieron para unirse a los manifestantes.
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