58 estudiantes mueren carbonizados en Kenia
Nairobi, ANSA
Hubo además unos 30 heridos, algunos de los cuales sufrieron gravísimas quemaduras que afectan el 90 por ciento de sus cuerpos.
Las llamas se extendieron violentamente a las 21.40 GMT por el edificio que tiene unos 30 metros de largo por 10 de ancho, dormían 130 jóvenes, el doble de lo habitual. Las camas estaban tan cerca unas de otras que hicieron muy difícil la fuga.
El dormitorio forma parte de la escuela secundaria Kyanguy, que pertenece a la African Inland Church, una iglesia protestante de Kenia que se levanta a las puertas de Machakos, pequeña ciudad de unos 60 kilómetros al sudeste de Nairobi.
Gran parte de los cuerpos resultaron irreconocibles, completamente destruidos por las llamas, lo que hace directamente incierto el cómputo exacto de los cadáveres hallados.
Al mediodía, muchos cuerpos formaban una pila informe en uno de los ángulos del dormitorio.
Poco antes, según las primeras reconstrucciones, un joven había salido de la sala denunciando a uno de los guardianes un extraño olor a combustible que rodeaba el dormitorio.
No pudieron ni siquiera ocuparse de la cuestión que ya las llamas se extendían violentamente por el lugar.
Se cree que por lo menos una de las dos puertas del lugar estaba cerrada con llave, razón por la cual no pudo escapar la mayoría de las víctimas que dormían en esa ala del dormitorio, pero según parece también la otra puerta estaba cerrada.
Esto constituye en cierto sentido una contradicción con el hecho de que un estudiante haya podido salir para denunciar el olor a combustible, lo que hace la situación todavía más confusa. Lo cierto es que en el dormitorio los estudiantes eran demasiados para la capacidad del sitio y que, más allá de esto, los caminos para escapar eran de difícil acceso, incluso las ventanas tenían rejas.
Terrible también el que parece haber sido el origen de la tragedia. Se cree que el incendio fue iniciado por otros estudiantes que fueron reprobados masivamente en un examen de matemáticas por haberse copiado y que en vano pidieron solidaridad a su protesta.
Es decir que el incendio habría sido una venganza y es probable que el líquido inflamable esparcido por debajo de las puertas haya funcionado como bomba incendiaria.
La policía admite que la hipótesis privilegiada en las investigaciones es la de un incendio doloso, aunque no se menciona a los autores, al menos por el momento.
Pero todos hablan de ello: desde las primeras horas del día era el tema preferido de las radios, cuando aun las fuentes oficiales no hablaban ni siquiera de dolo y lo escribió luego claramente el principal diario de Kenia, Nation en una edición extraordinaria.
Terribles fueron también las escenas registradas luego en torno del dormitorio de la muerte: a decenas de parientes de los estudiantes desesperados en busca de noticias se los envió lejos, a más de un centenar de metros, para que no viesen la escena de la tragedia y lo que quedaba de los cuerpos muertos. Exactamente tres años atrás, siempre en Kenia, un internado femenino resultó incendiado en Bombolulu, cerca de Mombasa, causando 22 muertos, y 20 días atrás análoga suerte afectó a 30 jóvenes que dormían en un colegio de mujeres en el centro de Nigeria.
Para evitar que se encontraran con los jóvenes de un colegio vecino todas las noches se encerraba con llave en su dormitorio a las jovencitas. El incendio lo transformó en una trampa.
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