La muerte de niña israelí de dos años eleva tensión
Hebrón, Cisjordania, AFP
El padre de la niña, Yitzhak Hass, fue gravemente herido por los disparos, efectuados cuando ambos caminaban, al parecer, en dirección de su casa en el barrio de Abraham Avinu, un reducto judío donde viven unos 400 colonos protegidos por el Ejército y rodeados por más de 100.000 palestinos.
La niña fue herida mortalmente por dos balas en la cabeza y murió poco después, indicó un portavoz del ejército.
«Se trató de un disparo preciso», y no de balas pérdidas, afirmó ese portavoz a la AFP.
En un primer momento, un portavoz del Ejército había indicado que se trataba de un bebé. Esta muerte colocaba al primer ministro israelí, Ariel Sharon, elegido con la promesa de restablecer la seguridad de los israelíes, ante una difícil elección horas antes del inicio en Ammán de una cumbre donde estará en el banquillo de los acusados.
La mañana de ayer lunes, los medios de comunicación israelíes indicaron que Sharon dio instrucciones al ejército de replicar con «mesura» a los disparos palestinos, para no provocar una escalada que podría hacerle el juego al presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, y complicar a los países árabes moderados como Egipto y Jordania.
Pero una falta de reacción ante este ataque mortal corre el riesgo de predisponer contra Sharon no sólo a los colonos, sino especialmente a una parte de la opinión pública israelí.
Esta muerte eleva a 445 la cantidad de muertos en los territorios palestinos e Israel desde el inicio de la Intifada, el 28 de setiembre pasado: 364 palestinos, 67 israelíes, 13 árabes-israelíes y un alemán.
El ejército respondió disparando en dirección de los agresores en el barrio árabe de Abu Sneiná. Según testigos, los soldados dispararon con armas pesadas contra ese barrio, hiriendo por lo menos a un palestino.
Un poco antes, un joven palestino fue gravemente herido por disparos del ejército israelí en el punto de paso de Karni, entre la Franja de Gaza e Israel, según fuentes hospitalarias.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Shimon Peres, en referencia a la fórmula «paz a cambio de tierra», manifestó su deseo de que la cumbre árabe de Ammán no se refiera únicamente a la cuestión de los territorios, sino también a la paz.
«Espero que la cumbre árabe salga de su visión parcial y analice la paz en términos prácticos», declaró Peres.
Sin embargo, Israel no parecía preocupado con respecto al tenor de la cumbre.
«Hay posibilidades de que esta cumbre termine una vez más con proclamas anti-israelíes, pero que no tendrán ningún impacto», afirmó un responsable de la presidencia del Consejo, que prefirió permanecer en el anonimato.
«Si Yasser Arafat no obtiene un apoyo político y financiero a su estrategia de tensión, podría facilitarse el fin de la violencia», estimó este responsable.
Catorce dirigentes árabes, entre ellos nueve jefes de Estado y el presidente Arafat, llegaron ayer a Ammán, para participar en la cumbre que tendrá lugar martes y miércoles. La Liga Arabe está integrada por 22 países. Un proyecto de documento final de los ministros de Relaciones Exteriores árabes elaborado el domingo por la noche en Ammán pide al Consejo de Seguridad de la ONU que «asuma sus responsabilidades para asegurar una protección internacional necesaria a los palestinos bajo ocupación israelí y constituir una fuerza (internacional) para llevar adelante esta misión».
Ese texto reclama además la reactivación del boicot árabe de Israel, una reivindicación de Siria, y preconiza acelerar la transferencia de dos fondos de ayuda a los palestinos por un monto total de mil millones de dólares, creados en la cumbre árabe celebrada en octubre pasado en El Cairo.
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