Simbólicamente. "Los datos son muy esperanzadores", aseguraron de la Coordinadora

Un 30% de catalanes votó  por su independencia

Una vez cerrados los colegios electorales, a las 20.00 (hora local), uno de los responsables de la Coordinadora por la consulta sobre la independencia, Carles Mora, dijo en una conferencia de prensa celebrada en Barcelona que se trata de datos provisionales.

Sin embargo, añadió que «haciendo una extrapolación, los datos son muy esperanzadores».

Unos 700.000 potenciales electores ­mayores de 16 años incluyendo inmigrantes­ habían sido convocados en 167 municipios de Cataluña para responder sí o no a la pregunta «¿Estás de acuerdo en que Catalunya sea un estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea?».

Los organizadores habían fijado como referencia la participación registrada en Catalunya en el referendum de la Constitución Europea, celebrado en febrero de 2005, que fue del 40,6%, la tercera más baja después de la de las elecciones europeas de 2004 y 2009.

La votación, no vinculante, se efectuó en 167 municipios catalanes, es decir, un 17% de las comunas de la región.

«Vi que la gente fue a votar con emoción, ganas; no con desidia, sino conscientes de que lo que se jugaba era el futuro de nuestro país», añadió Mora.

«Los resultados harán posible que nuestro pueblo pueda edificiar su casa y proyectarse en el horizonte. Hubo una fuerte participación de mucha inmigración, la cual no tiene posibilidad de dignificar su presencia en nuestra patria y que a través de esta consulta quiso manifestar que quiere ser parte de una Cataluña mejor».

Una parte de los 19 observadores internacionales presentes en Cataluña para garantizar la transparencia de la consulta coincidieron en la normalidad de la jornada y en la seriedad de la organización, y admitieron estar muy impresionados por la participación festiva en la consulta.

Según sus impulsores, el referendum busca provocar un debate sobre las relaciones entre Cataluña y España, aunque puede interpretarse como una advertencia al poder central español.

En efecto, tienen lugar mientras el Tribunal Constitucional español debate sobre la posible inconstitucionalidad de varios artículos del nuevo Estatuto de autonomía de Catalunya, que describe las competencias, ampliadas, de las autoridades de esta región, que eleva al rango simbólico de nación.

«La consulta es algo necesario para mi país, porque es la causa de Cataluña; soy independentista y no nos pueden negar nuestra identidad y poder decidir cómo queremos vivir», declaró a la AFP Lluís Cais, estudiante de 16 años, poco antes de votar en la Plaza de la Villa de Sant Cugat.

«Nadie nos debe decir cómo debemos vivir. Quiero lo mejor para mi país», apostilló.

El gobierno socialista español y el ejecutivo regional catalán, también socialista, mantuvieron cierta neutralidad ante la consulta y el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió el viernes de que la consulta objetivamente no lleva a ninguna parte.

El presidente regional, el socialista José Montilla, criticó que los organizadores del referendum eran los mismos que hacían campaña por el sí.

En cambio, el principal partido nacionalista, Convergencia i Unió (CiU), se mostró más ambiguo ante la convocatoria y su líder, Artur Mas, se declaró a favor del sí, aunque advirtió que un referendum en toda regla y en toda Cataluña sería un error porque ganaría el no.

La Constitución española sólo permite convocar referendos a nivel nacional y con carácter consultivo.

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