Brasil hizo gestiones para que Zelaya fuera recibido en México
México pidió un salvoconducto el miércoles para que Zelaya viajara a ese país como huésped, lo que fue rechazado por el régimen de facto, que dijo que sólo aceptará que salga del país como asilado, lo que implica que renuncie a la Presidencia.
El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, manifestó ayer jueves que desistió de abandonar su encierro en la embajada de Brasil para viajar a México porque el régimen de facto hondureño quería obligarlo a que «renunciara» al poder.
México pidió un salvoconducto el miércoles para que Zelaya viajara a ese país como huésped, lo que fue rechazado por el régimen de facto, que dijo que sólo aceptará que salga del país como asilado, lo que implica que renuncie a la Presidencia.
«El gobierno de facto (…) tuvo otro fracaso al querer hacer que yo depusiera mi cargo (…), querían que yo renunciara», declaró Zelaya este jueves a radio Globo.
Viajar como asilado implicaría una renuncia a la Presidencia por parte de Zelaya, cuyo mandato constitucional culmina el 27 de enero, mientras que al ir como huésped conservaría, al menos nominalmente, su condición de gobernante.
«Yo puedo estar aquí diez años (en la embajada), aquí tengo mi guitarra», añadió el mandatario refugiado en la legación diplomática desde hace casi tres meses. Brasil criticó la negativa de Micheletti a conceder el salvoconducto a Zelaya.
«Esa alegación del gobierno golpista es inaudita, no pueden crear condiciones para que (Zelaya) salga del país (…) demuestra la marginalidad de ese gobierno respecto a las normas internacionales», dijo el canciller brasileño Celso Amorim.
El canciller brasileño dijo que la salida de Zelaya fue gestionada por Brasil y Argentina, a pedido de Zelaya, que sugirió México como destino.
Los frustrados preparativos para el viaje a México pusieron nuevamente a Zelaya como protagonista de la crisis hondureña, mientras el presidente electo Porfirio Lobo, un derechista elegido en los comicios del 29 de noviembre, mantenía silencio sobre la nueva controversia.
«Me levanté hoy (ayer jueves) pensando que Zelaya estaría ya en México y me enteré que no fue así, por una exigencia absurda», explicó Amorim a la radio estatal brasileña NBR.
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